Singapur Non Gogoa Han Zangoa

3 días en Singapur

Singapur parece una de esas ciudades del futuro que vemos en las películas, repleta de rascacielos imposibles, centros comerciales en los que sólo tienen cabida las mejores marcas, que alberga el único Gran Premio nocturno de la Fórmula1; una ciudad dónde todo está conectado y es inteligente. Tiene ciertas similitudes con otras súper ciudades como Dubai, pero en los 3 días que pasé en la ciudad, me di cuenta de que Singapur mola mucho más.

Venía de la jungla, después de pasar unos cuantos días rodeado de naturaleza en estado puro y de repente aterricé en esta gran ciudad: calles limpias, coches, luces. Cabe decir que mi estancia en Singapur fue única porque me acogió un amigo del colegio en su casa. Él está trabajando en Singapur, y pude ver la ciudad desde otro punto de vista, de hecho, apenas pisé las zonas turísticas de la ciudad, a excepción del Marina Bay.

El primer día nos despertamos sin prisa, y fuimos a una barbacoa con un grupo de euskaldunes que viven en Singapur. La mayor parte de los extranjeros viven en “condos”, edificios o rascacielos de apartamentos que tienen una zona privada común para los inquilinos, normalmente con piscina y zona de barbacoas. Suerte la mía que el chico de la pareja que nos invitó a comer era cocinero, y tenía un montón de productos vascos; nos pusimos tibios. Y eso es básicamente lo que hicimos durante todo el día: comer, bañarnos en la piscina y jugar al poker. Un domingo al estilo local.

El lunes mi amigo se fue a trabajar, y yo aproveché para pasear por la ciudad. Anduve mucho, y me di cuenta de que todo es bastante parecido: cada parada de metro está insertada en un centro comercial en el que sólo tienen espacio las marcas más exclusivas, es complicado cruzar las calles sin perderse en los túneles que han dispuesto para ello (que también son centros comerciales), y sin dinero no se puede hacer gran cosa. De todas formas, y por compararla con alguna otra ciudad del estilo, me pareció una ciudad mucho más amable que Dubai. El emirato tiene el edificio más alto del mundo, el centro comercial más exclusivo del mundo… todo lo más del mundo, pero las piezas no encajan entre sí, la ciudad está peor organizada. Por el contrario, Singapur está diseñado como si fuese un puzzle, donde cada pieza tiene su lugar, y encaja perfectamente con el resto. Después de pasar el día andando por la ciudad, culminé la jornada yendo al cine para ver Jurassic World.

El último día no hice nada especialmente interesante, descansar (que falta me hacía) y pillar el bus para cruzar la frontera con Malasia por tierra.

Conclusión

Singapur no es un must, puedes evitarla perfectamente: es una ciudad cara, y tampoco tiene nada 100% único. De todas formas, si tienes tiempo de sobra, no estás obsesionado con ahorrar, te pilla de paso, y tienes amig@s o puedes hacer couchsurfing para que algún local te muestre las cosas, merece la pena pasar un par de días. Una experiencia occidental en pleno sudeste asiático.

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