Atardecer Assilah

Assilah, un lugar de vacaciones en Marruecos

Assilah (o Arcila en castellano) es un pueblo costero tranquilo, situado en la costa atlántica, no lejos de Tanger, es un lugar de vacaciones tanto para marroquíes como para extranjeros (sobre todo españoles). La sensación de calma es casi total en Assilah, menos cuando los niños salen del colegio y se ponen a corretear y a jugar a fútbol por las calles de la medina; la verdad es que la atmósfera de los pueblos costeros de Marruecos es muy distinta a la del resto del país.

Cómo llegamos

Llegamos a Assilah desde Chefchauen, y la buena noticia es que la única autopísta de Marruecos discurre por la costa atlántica, así que desde cerca de Tanger hasta Assilah pudimos rodar a 120 km/h. Teníamos pensado dormir en el coche, con lo cual fuimos directamente a una playa cercana, donde nos dimos un chapuzón mientras el sol se escondía en el horizonte, y nos preparamos para dormir en el coche. Mientras veíamos una película en el ordenador, un militar apareció en la oscuridad, y nos dijo que debíamos marcharnos de la zona, así que puse el coche en marcha y dimos una vuelta por la ciudad viendo dónde podríamos aparcar el coche y dormir.

Atardecer Playa Assilah

El siguiente día, amanecimos rodeados de ovejas que mascaban las bolsas de plástico que anegaban el suelo: lo primero que hicimos fue buscar un hostal.

Dónde dormimos

Hay varios hoteles en la parte nueva de la ciudad, en los que se puede conseguir una habitación doble con desayuno por 300-400 dirham (30-40 euros), pero en la medina, dentro de la fortificación, se puede conseguir una habitación triple por 150 dirham sin desayuno, y ahí es donde nos quedamos; la ubicación es perfecta, y aunque las habitaciones no tienen lujos, son baratas.

Qué ver y hacer

Niños Assilah

Puerta Assilah

Non Gogoa Han Zangoa Assilah

Mural Assilah

Hay que vivir la vida local, vibrar con ellos: tomar té, jugar a fútbol con los niños, comer un tajín de pescado, regatear por todo, hablar con la gente, darse un baño en el mar, pasear entre murales, ver el atardecer.

Nos sentimos realmente a gusto en Assilah, nos hubiese gustado quedarnos por más tiempo, empezamos a relajarnos y a abrirnos más a Marruecos, hacer las paces con el país.

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