Paisaje Karhunkierros

Aventura en Karhunkierros, la Ruta del Oso en Laponia

Karhunkierros es la ruta de senderismo más famosa de Finlandia: “Karhu” significa oso en suomi, y “kierros” ronda o anillo. Aunque no conozco testimonios de nadie que se haya encontrado con un oso por la zona, el paisaje es espectacular y la ruta tiene todos los ingredientes necesarios para una aventura sin excesivo riesgo.

La ruta de 80 kilómetros que comienza en Hautajärvi y termina en Ruka, transcurre íntegramente entre los bosques del Parque Nacional Oulanka, paralela a la frontera de Finlandia con Rusia. Dado que parte de la Ruta del Oso se sitúa en el círculo polar ártico, la época ideal para hacer la Ruta del Oso es el verano; cuando el paisaje está verde y las temperaturas son suaves. El Ministerio Forestal de Finlandia (sí, tienes un ministerio solo para eso, y es que en Finlandia no hay más que lagos y bosques) ha acondicionado Karhunkierros con carteles que indican el camino cada kilómetro, con pasarelas y puentes para facilitar la accesibilidad cuando hay que cruzar ríos, y con cabañas donde se puede pernoctar e incluso hacer fuego.

Nosotros fuimos a Finlandia en abril y no quisimos marcharnos sin haberlo intentado, así que nos echamos los mochilones a la espalda y empezamos a “caminar” por el Karhunkierros.

Nuestra aventura en los bosques de Laponia

Llegamos bastante tarde a Hautajärvi, donde comienza la Ruta del Oso, porque veníamos desde Rovaniemi en coche y, aparte de que no hay autopistas ni vías rápidas en el norte de Finlandia, los últimos 30 kilómetros los hicimos por una carretera de hielo. ¡Sí, como esas de los rallys!

Sobre las 4 de la tarde comenzamos la caminata hacía la primera cabaña cubierta del trayecto, la de Savilampi, que se situaba a 14 kilómetros de nuestro punto de partida. Teniendo en cuenta que aun nos quedaban cuatro horas y media de sol, pensamos que no había motivo para preocuparse; además el camino estaba señalizado.

En cuanto pusimos el primer pie en la ruta nos dimos cuenta de que aquello no iba a ser tan fácil. Había muchísima nieve, y era imposible mantener un ritmo constante, ya que no parábamos de hundirnos hasta la cadera. Aparte de las dificultades para andar, parecía que no había manera de perderse, porque el camino estaba más o menos claro, y porque seguíamos en todo momento el rastro de una moto de nieve, que suponíamos que era de alguien que había realizado el trayecto.

Todo aceptable hasta que llegamos a este punto:

Humedal Congelado

Un humedal, o un río helado. La huella de la moto lo atravesaba por encima, y ahí perdimos el camino. Tras varias vueltas e intentos fallidos, tirando de orientación, guiados solo por un mapa que parecía de dibujos animados y el Google Maps sin Internet, conseguimos retomar el camino y llegar a un cobertizo abierto, en el que posteriormente decidimos pasar la noche.

Cobertizo al aire libre

Cobertizo al aire libre

Intentamos seguir el camino, pero empezó a anochecer, perdíamos la ruta continuamente y aun estábamos lejos de llegar a la cabaña de Savilampi, nuestro Plan A hacía aguas. Así que nos vimos obligados a improvisar un Plan B y quedarnos en el cobertizo a dormir. Llegamos con el cuerpo caliente de tanto pelearnos con la nieve, y yo me empeñé en mantener dicho calor a sabiendas de que la noche no iba a ser nada cálida, así que hicimos fuego, metimos nieve en un recipiente, y la derretimos para hacer té (como anécdota, cabe decir que la nieve tenía hojas de pino y que para filtrarlas usamos un calcetín, uno sudado, claro).

Cenamos y nos fuimos a dormir, mi saco no era de alta montaña, ya que tenía pensado dormir en una cabaña bien cubierto y al lado del fuego, así que el saco que tenía no era recomendable para temperaturas inferiores a +5ºC. Aquella noche la temperatura cayó a -15ºC. No fui el peor parado de la expedición, de los cuatro que fuimos, dos eran pareja, y sus sacos eran de verano, así que se metieron los dos en el mismo saco y se pusieron el otro saco y las chamarras por encima. Esa noche, a -15ºC, en un cobertizo al aire libre rodeado de nieve tuve una de las sensaciones más placenteras de mi vida; algo se removió dentro de mi.

Río helado

Río helado

El siguiente día amanecimos pronto y nos encontramos todo congelado: el agua de las cantimploras, las botas que estaban húmedas, la fruta, las salchichas… hasta el calcetín que usé para filtrar el té estaba tieso. Algunos miembros del grupo quisieron volver al coche, y decidimos volver en grupo, Karhunkierros acabó para nosotros.