Lençois Maranhenses en 3 días; la mejor ruta

mejor Ruta en Lençois Maranhenses en 3 días. Travesía.

La mejor ruta en Lençois Maranhenses es la travesía de Barreirinhas a Santo Amaro. Hacen falta mínimo 3 días para atravesar los Lençois Maranhenses de punta a punta, y en este post te contamos cómo hacerlo.

Si quieres información general para saber cómo organizar el viaje a Lençois Maranhenses, puedes visitar nuestro otro post. En este que estás leyendo nos centramos en contarte cómo cruzar los Lençois Maranhenses de punta a punta y cuál es la mejor ruta.

Para que os hagáis una idea de todo lo que vamos a hablar, os dejamos este video de nuestra ruta de 3 días en los Lençois Maranhenses.

Ruta en Lençois Maranhenses

Hacer una Ruta por los Lençois Maranhensen es la mejor forma de exprimir la experiencia. Las travesías duran más de 1 día, lo cual significa que se hace noche dentro del Parque Nacional, y, por supuesto, que te adentras mucho más en los Lençois.

Mapa de los Lençois Maranhenses
Mapa de los Lençois Maranhenses

Para que te sitúes mejor, ponemos este mapa de los Lençois Maranhenses. Aquí, se pueden ver los 2 puntos de entrada al Parque Nacional; Barreirinhas y Santo Amaro, que junto a Atins son las 3 zonas urbanas que rodean los Lençois.

La ruta de Barreirinhas a Santo Amaro es la mejor, porque cruza los Lençois de extremo a extremo, y porque las dunas son menos pronunciadas en ese sentido.

Los oasis en los que se puede hacer noche son Baixa Grande y Queimada dos Britos. En cada uno de ellos hay un par de casas de paja, donde viven los locales, y tienen espacio para acomodar a los visitantes en las hamacas de red que veis en las fotos.

Caminando por la playa al comienzo de la ruta de 3 días en los Lençois Maranhenses
Caminando por la playa al comienzo de la ruta de 3 días en los Lençois Maranhenses
Mejor ruta en Lençois Maranhenses
Vistas de la mejor ruta en Lençois Maranhenses

Ruta en Lençois Maranhenses; etapa a etapa

A continuación, sigue el resumen esquemático de la ruta en Lençois Maranhenses etapa a etapa.

  • Barreirinhas – Atins (1 h 30 min en 4×4 o 5 h en barco)
  • Atins – Canto de Atins (15 min en 4×4)
  • Canto de Atins – Baixa Grande (7 horas a pie, 24km)
  • Baixa Grande – Queimada dos Britos (12 km a pie)
  • Queimada dos Britos – Santo Amaro (28 km; 18 km a pie y 10 km en 4×4)
Ruta en Lençois Maranhenses día a día
Caminando la ruta en Lençois Maranhenses
Lençois Maranhenses; el Parque Nacional de las dunas y los lagos
Lençois Maranhenses; el Parque Nacional de las dunas y los lagos

Ruta en Lençois Maranhenses; extendido

Existen diversas travesías en Lençois Maranhenses, de 2 días, de 3 días, de 4 días, de 5 días, etc. La magia está en hacer el trayecto a pie, con calma, y disfrutando.

La ruta típica comienza en Barreirinhas, y la primera meta volante es Atins. Hasta allí se puede llegar tanto en todoterreno como en barco (navegando por el río Preguiças. En la siguiente meta volante, en Canto de Atins, también hay restaurantes y alojamientos.

Canto de Atins es el punto de partida de la caminata. Allí comienza la caminata de 12 kilómetros por la playa, hasta llegar a una barraca de paja, donde la ruta se adentra en los Lençois. Este tramo también se puede hacer en 4×4.

El agua que sobresale de los lagos forma ríos que desembocan en la playa. Ruta en Lençois Maranhenses
El agua que sobresale de los lagos forma ríos que desembocan en la playa

A partir de aquí entramos en terreno prohibido para vehículos a motor. Según la ruta se adentra en el Parque Nacional, empiezan a verse las primeras pozas y dunas; también se cruzan ríos formados por el agua que desborda de los lagos, se cruzan lagos, etc.

El paisaje no deja indiferente a nadie en los 12 kilómetros que separan la playa del primer oasis. Baixa Grande es uno de los dos «Campos Base», aquí se puede hacer noche y seguir el camino hacia el segundo oasis –Queimada dos Britos– o quedarte un par de días y hacer caminatas de ida y vuelta a visitar otras dunas, lagos y lugares de interés.

Caminando entre lagos y dunas en el Parque Nacional de Lençois Maranhenses
Caminando entre lagos y dunas en el Parque Nacional de Lençois Maranhenses

12 kilómetros separan el oasis de Baixa Grande del de Queimada dos Britos. Y, durante el trayecto, se puede disfrutar de los mejores paisajes de los Lencois Maranhenses.

En Queimada dos Britos tienes las mismas opciones que en el anterior oasis; quedarte una noche y seguir con la travesía en Lençois Maranhenses, o quedarte varias noches para hacer excursiones de ida y vuelta o simplemente pasar el día entre la hamaca y el lago.

Desde este último oasis hasta Santo Amaro hay 28 kilómetros, de los cuales 18 se hacen a pie por ser Parque Nacional, y los últimos 10 se pueden hacer en 4×4.

Cómo llegar a Lençois Maranhenses
Una flor en el desierto

Precios de la Ruta en Lençois Maranhenses

A continuación vamos a resumir los precios de la Ruta en Lençois Maranhenses, incluyendo el precio de los transfer y demás transportes, el precio de dormir dentro del Parque Nacional y el precio de las comidas.

  • Transfer São Luiz – Barreirinhas (60 R$/pers.)
  • Guía privado (250 R$/día a dividir entre grupo)
  • Transfer privado Barreirinhas – Atins (500 R$ en total, max. 6 pers.)
  • Comer en Canto de Atins (35-40 R$/pers.)
  • Dormir en Baixa Grande; cena y desayuno incluidos (70 R$/pers.)
  • Dormir en Quiemada dos Britos; comida, cena y desayuno incluidos (105 R$/pers.)
  • Transfer privado hasta Santo Amaro (250 R$ en total, max. 6 pers.)
Miren y Aitor en Lençois Maranhenses
Miren y Aitor en Lençois Maranhenses

Nosotros, por ejemplo, fuimos 4 personas en el grupo, así que dividimos tanto los honorarios diarios del guía como el precio de los transfer entre 4. En total, pagamos 590 R$ por persona por los 3 días de ruta en Lençois Maranhenses (sin contar el transporte de ida y vuelta desde el aeropuerto al Parque Nacional y los vuelos.)

Travesía de 3 días en Lençois Maranhenses

Nosotros hicimos una travesía de 3 días en los Lençois Maranhenses. Bueno, realmente, fueron dos y medio; llegamos el 7 de julio por la mañana a Barreirinhas, y el 9 de julio al mediodía ya estábamos saliendo del Parque Nacional por Santo Amaro.

Dónde dormir en los Lençois Maranhenses; hamacas de red en los oásis.
Dónde dormir en los Lençois Maranhenses

Día 1: Aeropuerto de São Luiz – Baixa Grande

Para llegar del aeropuerto de Sao Luiz a Barreirinhas tomamos un transfer (os dejamos el contacto más abajo) que salió del aeropuerto a las 3.00 am y llegó a destino sobre las 7.30 am. Como había llovido mucho esa noche, nuestro guía llego con retraso, así que nos pusimos en marcha sobre las 10.30.

Fuimos en 4×4 hasta Canto de Atins, donde después de una buena comilona, emprendimos la marcha sobre las 13.30. Recorrimos 12 kilómetros por la playa y otros 12 entre dunas y lagos hasta llegar sobre las 21.00 a Baixa Grande. Las últimas dos horas, subiendo dunas y cruzando lagos con la mochila sobre la cabeza, las hicimos bajo la luz de las estrellas, que permitían que intuyéramos el perfil de las dunas.

Al llegar al oasis de Baixa grande sólo teníamos fuerzas de cenar, algunos de darnos una ducha, y dormir en la red; estábamos moribundos.

Vista de las dunas y los lagos durante la travesía en Lençois Maranhenses
Vistas durante la travesía en Lençois Maranhenses
Oasis en medio de la travesía de Lençois Maranhenses
Oasis en medio de la travesía de Lençois Maranhenses

Día 2: Baixa Grande – Queimada dos Britos

De oasis a oasis. Solo hay 12 kilómetros, pero se nos hicieron durísimos, ya que estabamos destrozados de la caminata del día anterior. De todas formas, en este tramos se encuentran los paisajes más espectaculares de Lençois Maranhenses, así que el esfuerzo mereció muchísimo la pena. El blanco de la arena y el turquesa de las lagunas no tienen nada que envidiar a las playas de Maldivas.

Llegamos a Queimada dos Britos justo a tiempo para dejar la mochila, darnos un baño en el lago que está al pie del hospedaje, y comer.

Por la tarde tuvimos tiempo para echar la siesta, leer, bañarnos y charlar antes de salir para ver el atarceder. Nuestro guía nos llevó a darnos un baño a un lago y subimos a una duna para ver el atardecer en Lençois Maranhenses.

Por la noche, bañito, cena, charleta y a descansar; no quedaba energía para más.

Vistas en la Ruta por Lençois Maranhenses
Vistas en la Ruta por Lençois Maranhenses
Atardecer en la ruta por los Lençois Maranhenses
Atardecer en la ruta por los Lençois Maranhenses

Día 3: Queimada dos Britos – São Luiz

El día no empezó bien para mi, Aitor. Después de haber dormido bastante mal en la red, me desperté sin poder caminar, con un dolor muy intenso en las rodillas.

Así pues, Hegoitz y Nico, emprendieron la marcha de 18 kilómetros con nuestro guía. Mientras tanto, Miren y yo nos quedamos en el oasis esperando a que el quad que casi a diario hace el reparto de víveres nos rescatase.

Último amanecer antes de terminar la ruta de 3 días en los Lençois Maranhenses
Último amanecer antes de terminar la ruta de 3 días en los Lençois Maranhenses
Atravesar los Lençois Maranhenses en 3 días es toda una aventura
Atravesar los Lençois Maranhenses en 3 días es toda una aventura

¿Por qué digo rescatar? Porque el tráfico rodado está prohibido en esta área, y solo tienen permiso para circular los moradores locales. Así que, oficialmente, nos rescataron, porque no está permitido decir que pagamos un transfer 🙂

Así pues, nos encontramos con Hegoitz y Nico en el punto de encuentro con el 4×4. Desde allí, nos llevaron a uno de los típicos lagos que se visita en las excursiones de 1 día que salen desde Santo Amaro, y seguimos la ruta en 4×4 hasta Santo Amaro.

Allí, comimos, y tomamos un trasfer privado que nos llevó directos al aeropuerto de São Luiz.

Llegando de Queimada dos Britos a Santo Amaro
Llegando de Queimada dos Britos a Santo Amaro

Para completar el post, te dejamos este artículo de «El viajero» del periódico El País, donde se narran de una manera tan bonita como acertada las sensaciones y emociones que esta ruta despierta en quien la recorre.

Contactos para organizar la Ruta en Lençois Maranhenses

Os dejo los contactos para organizar la ruta en Lençois Maranhenses:

  • Charles «Chacal», el guía: +55 (98) 98457-4783. Os va a hacer una ruta a medida en Lençois Maranhenses. Él arreglará todos los transfer, las noches, las comidas y todo. Además, es muy majo.
  • Mateo, alojamiento en Santo Amaro: +55 (98) 8708-4735. Si Charles no contesta o no está disponible, Mateo tiene el contacto de otros guías.
  • Jorge, transfer Aeropuerto SLZ – Barreirinhas: +55 (98) 9969-4544. Él hace la ruta solo por la noche, pero os facilitará el contacto del resto de conductores que hacen esta ruta.
  • Ecodunas Turismo, agencia: +55 (62) 99177-7299. Os dejo el número de una agencia que organiza rutas en Lençois por si acaso.

Conclusiones sobre la Travesía en los Lençois Maranhenses

Travesía de 3 días en Lençois Maranhenses
Hegoitz saltando en las dunas
Travesía de 3 días en Lençois Maranhenses
Nico toreando el atardecer de Lençois

Nuestra conclusión es que hacer una ruta en Lençois Maranhenses merece muchísimo la pena. Caminar durante varios días permite adentrarse hasta lo más profundo del Parque Nacional, y disfrutar de los paisajes y la experiencia sin ruidos ni turistas.

Nosotros no nos encontramos con nadie en los 3 días de travesía en Lençois Maranhenses, solo en los oasis pudimos ver moradores locales y algún que otro viajero. Y eso, que fuimos en temporada alta; en julio.

Recordad que en nuestro post cómo organizar el viaje a Lençois Maranhenses os contamos qué llevar en la mochila a Lençois, cuál es la mejor época para viajar a Lençois, etc.

Si queréis saber más sobre otros lugares de Brasil, podéis encontrar todas nuestras aventuras y consejos en la categoría Brasil de nuestro blog.

Lençois Maranhenses; toda la info para tu viaje

En non gogoa han zangoa te damos toda la info para viajar a Lençois Maranhenses. Cuando quisimos organizar el viaje a Lençois Maranhenses no fue fácil encontrar información para preparar la aventura. Así que, además del post en el que contámos nuestra ruta de 3 días en los Lençois Maranhenses, hemos elaborado esta guía con información general sobre los Lençois.

Lençois Maranhenses; toda la info para tu viaje

En este post te damos toda la info para tu viaje a los Lençois Maranhenses; qué son y dónde están, cómo llegar a Lençois Maranhenses, cómo organizar el viaje a los Lençois, qué llevar en la mochila, etc.

Lençois Maranhenses; dunas y lagos. Información de viaje.
Lençois Maranhenses; dunas y lagos
Mapa de los Lençois Maranhenses
Mapa de los Lençois Maranhenses

Lençois Maranhenses; qué son y dónde están

Los Lençois Maranhenses conforman un paisaje único en el mundo, mezclando dunas con lagos. Por ello, a día de hoy es un Parque Nacional que postula a Patrimonio Mundial, un entorno protegido por su belleza y singularidad. Desde ya os decimos que es uno de los lugares que más nos ha gustado de Brasil.

Lençois Maranhenses significa «sábanas de Maranhão». El nombre hace refencia al parecido del paisaje de dunas blancas con las ondulaciones de una sábana, y el apellido delata su ubicación, el estado de Maranhão en el Nordeste de Brasil.

Lençois Maranhenses Qué Llevar en la Mochila
Caminando por las dunas en Lençois Maranhenses
Viajar a Lençois Maranhenses Información
Lagos en los Lençois Maranhenses

Esta maravilla de la naturaleza cubre 80 kilómetros de costa y se extiende hasta 25 kilómetros tierra adentro. Como el nivel freático está muy alto, a pocos centímetros de la superficie, el agua de la lluvia se acumula entre las dunas, creando lagos de agua dulce y color cristalino.

Cómo organizar el viaje a Lençois Maranhenses

Lençois Maranhenses Guía de Viaje
Vista panorámica en el viaje a Lençois Maranhenses
Viajar a Lençois Maranhenses cómo organizar Viaje
Baño en los Lençois Maranhenses

Es muy importante organizar el viaje a los Lençois Maranhenses, ya que no hay ningún tipo de señalización in situ, y adentrarse en solitario es sinónimo de perderse. Por ello, es imprescindible contratar excursiones o un guía local.

Hay dos maneras de explorar los Lençois Maranhenses; la más turística y menos exigente es hacer excursiones de 1 día saliendo de Barreirinhas o Santo Amaro, y la más auténtica pero no apta para todos los públicos que consiste en cruzar los Lençois de punta a punta, de Barreirinhas o Atins a Santo Amaro.

Excursiones desde Barreirinhas

Excursiones en Lençois Maranhenses
Cruzando el río Preguiças en Excursiones en los Lençois Maranhenses

Existen un montón de agencias que ofrecen excursiones de 1 día a los Lençois saliendo de Barreirinhas o de Santo Amaro. Como ejemplo, mencionamos algunas de ellas: Ecodunas Turismo, São Paulo Ecoturismo y Costa Leste Ecoaventura.

Casi todas las excursiones están estructuradas de la misma forma; te recogen en tu hotel en vehículo 4×4, te dejan en la base de una duna para que subas por tu cuenta y bajes al lago que hay al otro lado para bañarte y estar un par de horas.

Estas actividades suelen durar alrededor de 5 horas en total, y se pueden hacer por la mañana o por la tarde, y así disfrutar del atardecer en los Lençois, que es todo un espectáculo. Las excursiones más típica son a las lagoas Azul y Bonita, las más famosas y frecuentadas del Parque. También se estila el paseo náutico por el río Preguiças.

Organizar Viaje a Lençois Maranhenses
Dibujos del viento en las dunas de Lençois

Podéis encontrar más información sobre estas excursiones en Lençois Maranhenses en la web de las agencias que os hemos mencionado.

Cruzar los Lençois con guía local

Cruzar el Parque Nacional de los Lençois Maranhenses de punta a punta es la mejor manera de disfrutar de este entorno único. Pero, para ello, es necesario contratar un guía local.

Lo normal es cubrir la ruta en 3-5 días, y hacerla intercalando tramos en 4×4, en barco y a pie. Se puede hacer noche en Baixa Grande y Queimada dos Britos, dos oasis en medio del Parque Nacional, donde se duerme en hamacas suspendidas.

Cómo llegar a Lençois Maranhenses
Caminando entre dunas y lagos en Lençois
Dónde dormir en los Lençois Maranhenses; hamacas de red en los oásis.
Dónde dormir en los Lençois Maranhenses

El guía adaptará la ruta en los Lençois a tus necesidades, tanto físicas como de tiempo. Por ejemplo, hacer la ruta entera a pie no es apto para todos los públicos, como tampoco está al alcance de cualquiera disponer de 5 días de vacación para poder hacer el trayecto íntegro con calma.

Nosotros hicimos la ruta Barreirinhas – Santo Amaro en 2 días y medio combinando vehículo 4×4 y mucha caminata. Nuestro guía local, Charles, álias Chacal, organizó todo. Os contamos los detalles en mejor ruta en Lençois Maranheses.

Cómo llegar a Lençois Maranhenses

Cómo llegar a Lençois Maranhenses
Una flor en el desierto

La manera más sencilla de llegar a los Lençois Maranhenses es volando al aeropuerto de Sao Luiz. Desde allí, salen furgonetas y vehículos 4×4 que hacen de transfer entre el aeropuerto y Barreirinhas o Santo Amaro.

El transfer hay que tenerlo reservado con antelación; por ello, os dejo el contacto de Jorge +55 (98) 9969-4544, conductor de furgoneta que cubre el trayecto aeropuerto SLZ – Barreininhas saliendo a las 3-4 de la madrugada y llegando aproximadamente a las 8 am a destino. Preguntádle a él por otros horarios y rutas.

Otra opción es la de llegar a los Lençois Maranhenses desde Jericoacoara (Ceara). Esta ruta la utilizan los afortunados que están de viaje por el nordeste de Brasil. Pero, desafortunadamente, no tengo info sobre esta vía de llegar a los Lençois; solo sé que existe la opción.

Cuál es la mejor época para viajar a los Lençois

Mejor Época para Viajar a Lençois Maranhenses
Julio es el mejor mes para viajar a los Lençois Maranhenses
Mejor mes para Viajar a Lençois
Hegoitz y Nico disfrutando de un baño en Lençois

La mejor época para viajar a los Lençois Maranhenses va de junio a septiembre. Y dentro de esa orquilla, el mejor mes para viajar a los Lençois es julio.

La época de lluvias en el litoral de Maranhão se extiende de enero a junio aproximadamente. Por ello, julio es la época ideal para viajar a los Lençois, ya que la lluvia no dificulta las excursiones y los lagos están a rebosar de agua.

A partir de septiembre los lagos empiezan a estar secos, por ello, como ya hemos mencionado, la temporada alta en Lençois va de junio a septiembre. De todas formas, se puede viajar en cualquier época del año, aunque el paisaje y el clima no son tan espectaculares.

Qué llevar a Lençois Maranhenses

Te ponemos la lista de cosas que llevar en la mochila a los Lençois Maranhenses.

  • Mochila de 40 litros
  • Chancletas de dedo
  • 2 pares de calcetines
  • Bastones de trekking
  • Pantalón convertible corto/largo
  • Camisa de manga larga
  • Gorra
  • Traje de baño
  • Gafas de sol
  • Protector solar 50+
  • Toalla de trekking / Pareo de playa
  • Tapones para los oídos
  • Repelente
  • Productos de higiene personal
  • Snacks para picar entre horas (se recomiendan frutas, barritas de cereales, suplementos energéticos, etc.)
  • Agua para el primer día (2 litros mínimo)

Esta lista de cosas que llevar en la mochila nos la pasó una agencia. En nuestra opinión, si vas a los Lençois en julio, las ropas más cómoda para caminar por las dunas y bañarse en los lagos son el bañador y la camisa.

Qué ropa llevar a Lençois Maranhenses
Qué ropa llevar a Lençois Maranhenses

¿Por qué camisa? Porque te permite abrir los botones para airearte pero mantener los hombros cubiertos del sol. Además, las gafas de sol, la crema solar y el gorro son imprescindibles.

¿Y qué zapatos llevar a los Lencóis? en los pies… la verdad es que nosotros caminamos casi todo el trayecto descalzos, aunque en algún momento utilizamos chancletas de dedo. No se recomienda caminar con zapatillas, no es cómodo. Puede que penséis que la arena quema, pero no, es tan blanca que no se calienta.

Lençois Maranhenses; recomendaciones

El Parque Nacional de los Lençois Maranhenses, en el nordeste de Brasil. Toda la Info para Viajar a Lençois Maranhenses
El Parque Nacional de los Lençois Maranhenses, en el nordeste de Brasil

Las siguientes recomendaciones se basan en nuestra experiencia personal el los Lençois Maranhenses.

  • Viaja a los Lençois Maranhenses en julio.
  • Si tienes los días contados, organiza todo el viaje con antelación, ya sea con agencia o contratando transportes y guía por tu cuenta.
  • Si tienes suficientes días, cruza los Lençois de Barreirinhas a Santo Amaro; no te arrepentirás.
  • No te adentres en los Lençois sin guía.
  • Si quieres cruzar los Lençois a pie, asegúrate de que el equipaje sea lo más ligero posible, porque vas a tener que cargar con él todo el día.
  • Para caminar por las dunas, lo mejor es intercalar tramos en chancletas y tramos descalzo. Nosotros anduvimos demasiado descalzos, y si no estás acostumbrado, los pies se pueden resentir bastante, porque la arena es compacta.
  • Crema solar, gorra, gafas y mucha agua.

Lençois Maranhenses; conclusiones

Atardecer en Lençois Maranhenses
Atardecer en Lençois Maranhenses

Los Lençois Maranhenses son una obra de arte itinerante, en costante movimiento a merced del viento. Toda una maravilla de la naturaleza y un secreto de Brasil.

Otros lugares como Rio de Janeiro, las Cataratas de Iguazú, Salvador de Bahía y Brasilia están en todas las rutas de viaje por Brasil, pero, pese a su belleza, los Lençois son poco conocidos. Nuestra conclusión es que, junto a Rio e Iguazú, los Lençois están en el top de mejores destinos en Brasil.

Claro que, en nuestro blog también te contamos qué ver en Rio de Janeiro, qué hacer en Cataratas de Iguazú, qué ver en Salvador de Bahía y qué ver en Brasilia. Por si están en tu ruta.

Además, queremos recomendarte fuertemente que conozcas Jericoacoara, cerca de los Lençois. Jeri también es un paraíso de dunas y lagos, pero se disfruta de una manera muy diferente. ¡Descúbrelo! Aquí te contamos qué hacer en Jericoacoara.

Por cierto, hace un par de párragos te hemos dejado el video del viaje a los Lençois Maranhenses, para que te hagas una idea de los que encontrarás allí. No olvides darle a like 😉

Cómo viajar barato a Maldivas de mochilero – Guía de Viaje

Cómo viajar barato a Maldivas de mochilero

En non gogoa han zangoa te contamos cómo viajar barato a Maldivas de mochilero, cuáles son las mejores islas de mochileros en Maldivas y cuáles son las mejores playas de Maldivas para mochileros, además de darte consejos e info útil sobre vuelos baratos, alojamiento, comida y transporte.

Maldivas de mochilero

¿Se puede viajar de mochilero a Maldivas? La respuesta es sí. En occidente, lo que se conoce de este paradisíaco archipiélago perdido en el mar índico se reduce a las imágenes de los exclusivos resort, con las hileras de bungalows sobre el mar, el agua color turquesa y las playas de arena blanca.

La apariencia no engaña, en Maldivas predomina el turismo de lujo, al alcance pocos. La noche de hotel en uno de esos resort, cuesta por encima de los 300€/noche; inalcanzable para la mayoría de los viajeros. Aun así, se puede viajar a Maldivas de mochilero.

Cómo viajar barato a Maldivas: de mochilero

Se puede viajar a Maldivas barato, pero hay que saber cómo hacerlo. Pero antes quier darte un par de datos interesantes: las islas Maldivas están conformadas por miles de atolones situados en el mar Índico, al suroeste de India. Es un país curioso, cuyo punto más elevado se cierne tan solo dos metros sobre el nivel del mar. Prácticamente el 100% de la población es musulmana.

El turismo de lujo no tiene contacto con la gente local, porque las islas en las que se han construido resorts no están habitadas. Como anécdota, os contamos que los trabajadores de esos resorts normalmente procedentes de Bangladesh y viven en un pequeño recinto situado en el centro de la isla, donde los «encierran» durante el tiempo que no están trabajando.

Los mochileros en Maldivas vamos a islas en las que tenemos contacto con la gente local; para compartir opiniones, jugar a fútbol con ellos… y mantenernos lejos de los lujos artificiales que encarecen la experiencia en Maldivas. Conocer gente nueva, de otra cultura y país, es siempre enriquecedor, y suele ser la opción de viajar low cost.

Maldivas desde el aire
Vista de Maldivas desde el aire

5 mejores islas para mochileros en Maldivas

  1. Thulusdhoo
  2. Rasdhoo
  3. Gulhi
  4. Maafushi
  5. Omadhoo
  6. Huraa

Nuestra isla de mochileros: Thulusdhoo

Voy con la isla en la que nos alojamos cuando viajamos de mochilero a Maldivas, llamada Thulusdhoo. Como ya he comentado, la isla está a hora y media de ferry público al norte de Male; una isla pequeña y acogedora, no más grande que dos campos de fútbol.

Las dos playas principales son Long Beach y Bikini Beach. La primera es un arenal enorme, parecido a un desierto, y la segunda, está en la zona de las guest house. Siempre agua cristalina y arena blanca.

Mujer maldiva descansando en Thulusdhoo
Mujer maldiva descansando en Thulusdhoo

La isla de los mochileros en Maldivas está habitada por gente local, maldivos, y tiene una de las olas para surfear más famosas del mundo; Coke’s Wave.

Uno de los propósitos de Maldivas de cara al futuro, es abrir la oferta turística a quein quiera viajar a Maldivas con presupuesto low cost. Esto será posible gracias a que en las islas habitadas por gente local se están construyendo pequeñas guest house, hostales, posadas y demás. Se están abriendo muchas instalaciones, de modo que en los próximos años la oferta de alojamiento aumentará considerablemente.

Qué hacer en Thulusdhoo (Maldivas)
Agua cristalina y coral en Thulusdhoo (Maldivas)
Playas en Thulusdhoo (Maldivas)
Anexo de arena en la que se acogerán a los refugiados por el tsunami y la subida del nivel del mar

Alojamiento en Thulusdhoo

Es posible encontrar alojamiento barato en Maldivas. Alojarnos una semana en una habitación doble, con ventilador y aire acondicionado, televisión, armario y un baño reluciente; nos costó 275€ entre dos personas. ¡Ah, y con desayuno incluído!

El nombre de la guest house es “Thulusdhoo Retreat”. Nuestros amigos canarios pagaron 350 euros en el “Askani Guest House” por una habitación parecida, también con desayuno incluido. Hay más alojamientos tipo guest house repartidos por la isla. Los precios rondan esas cifras.

Comer en Thulusdhoo

En el tema comida, el presupuesto medio puede ser de 8€ por persona y día en la más barata de las opciones. Hay pequeños restaurantes y cafeterías en los que se puede comer barato y relativamente; sitios locales donde puedes ahorrar bastante. Las guest house ofertan comidas y cenas, a un precio que ronda los 12€/comida; se suelen realizar barbacoas en la playa, o comida occidental especial como pizzas o hamburguesas auténticas (no al estilo asiático).

La mayoría de los turistas que conocimos se decantaban por la opción más cara, pero es decisión de cada cual elegir, o combinar ambas ofertas al gusto y presupuesto de uno mismo. Las comidas y cenas en las guest house se tienen que reservar con antelación, porque tienen que ir a hacer la compra a la capital, y planificar toda la semana con antelación. Es importante saber que no hay cerveza, bueno, ni alcohol en general, ¡Claro! La religión no lo permite.

Viajar de mochilero a Maldivas
Se puede viajar de mochilero a Maldivas

Viajar de mochilero en Maldivas – Actividades

Thulusdhoo y en general Maldivas es un lugar en el cual la naturaleza enamora. Para disfrutar al máximo de la maravilla que nos ha regalado la madre naturaleza, recomendamos las siguientes actividades:

– Buceo en Maldivas. Obligatorio agarrar gafas y el tubo y contemplar la belleza del fondo marino. En el artículo «Buceando con tortugas en Maldivas» contamos la experiencia de bucear con las tortugas y los delfines. Nosotros, por ejemplo, tuvimos el placer de ver dos tortugas Carei, además de muchísimos tipos de peces y coral súper coloridos. El precio de hacer snorkel en Maldivas por 2 horas fue de 35$ entre cuatro personas con el material y el transporte en lancha incluido.

Buceo en Maldivas
Buceo en Maldivas
Maldivas mochilero
Tortugas y coral en Thulusdhoo

– Pesca nocturna. Otra de las principales atracciones es salir a pescar de noche. Puede que pesques algo… o no, pero la diversión esta asegurada. Al remover el agua en la penumbra, se ven unas chispas de luz. Es el plancton luminiscente, que al entrar en contacto con el oxígeno del aire reacciona emitiendo pequeños haces de luz. A nosotros nos empezó a llover en plan monzón, y todo el mar se ilumino por el golpe de las gotas. Se invirtieron los papeles, el mar parecía un cielo estrellado y el cielo un oscuro océano. Todo esto, en medio del mar índico, pescando con unos locales, y a oscuras… parecía una escena de película.  La pesca nocturna costó 75 dólares entre cuatro personas con el material necesario incluido.

– Surf, padelboard, canoa, etc. Además de estas actividades acuáticas también está la opción de alquilar diferentes tipos de tablas de surf y canoas a precios muy económicos.

Paddle Surf en Maldivas
Paddle Surf en Maldivas
Maldivas de mochilero
Los dos Adrianes y Paula asustados porque había delfines en el mar

– Visitar otras islas. Otra actividad divertida es pagar a un lugareño para que te lleve en bote a la isla contigua, a la Chicken island. Esta es una isla deshabitada, donde un pequeño grupo de personas procedentes de Bangladesh «recogen» la basura y cobran 5 euros por el «permiso de entrada». El coste total de ir a la Chicken Island fue de 10 dólares por persona, incluyendo el transporte en lancha y el permiso de entrada.

Chicken island (Maldivas)
De camino a la Chicken Island en lancha

Hasta aquí las ideas generales sobre Maldivas. Es cierto que no es tan barato como otros países de Asia, pero… estás en Maldivas; no sé si me explico.

Creemos que merece mucho la pena visitar este pequeño país perdido en el océano índico; pocos lugares en el mundo tienen una geografía tan peculiar. El agua cristalina y de color turquesa, las playas de arena blanca y fina, la belleza de la fauna marina, el surf, y demás maravillas te dejarán sin palabras.

Maldivas con mochila
Cangrejos ermitaños de las playas de Maldivas

Islas para mochileros en Maldivas

Desde que viajamos a las Maldivas y elaboramos esta guía para hacer un viaje low cost a Maldivas varios amigos y amigas han seguido nuestros consejos, y tras explorar el archipiélago nos han comentado que existen varias islas para mochileros en Maldivas.

Tened en cuenta que la islas en las que hay resorts los precios no están al alcance del bolsillo medio. Así que, quienes quieran viajar a Maldivas de mochilero deberán elegir alguna de estas islas, pues son las mejores islas para mochileros en Maldivas.

Rasdhoo

Cómo viajar barato a Maldivas de mochilero
Laiene en Rashdoo (Maldivas)

Rashdoo es una pequeña isla en la que apenas hay turistas. Destaca por su tranquilidad, y por estar a 5 minutos del Sand Bank, esa increíble lengua de tierra que podéis ver en la foto.

Algunos dicen que es la mejor isla para practicar submarinismo, pero con tan solo unas gafas y un tubo puedes ver tortugas y otros animales marinos. Por supuesto, también se puede disfrutar las actividades arriba mencionadas, como por ejemplo la pesca nocturna.

Una habitación doble cuesta alrededor de 30-40 euros por noche. Para llegar a Rasdhoo existen 2 formas:

  • Ferry público: 4 horas – 5$/persona
  • Lancha rápida: 70 minutos – 35$/persona
¡Gracias por tus consejos y tu vídeo Laiene!

Gulhi

Una isla muy pequeña y tranquila situada al sur de Male, aproximadamente a unas tres horas en ferry público de la capital. Es una isla que aun conserva su belleza natural; tiene un par de calas muy bonitas y uno puede llegar a tener la sensación de estar perdido en una isla desierta. Hay un par de restaurantes con encanto y baratos. En la isla de Gulhi no hay mucho que hacer aparte de disfrutar de la calma; un destino idóneo para los que viajan en pareja.

Maafushi

Situada a pocos kilómetros de Gulhi, es una isla mucho más extensa y turística, con varios hoteles grandes y demás infraestructura. Corre el peligro de masificarse en los próximos años; además, las playas no son tan espectaculares. Se puede hacer submarinismo en Maafushi. Concretamente, en la escuela de buceo «Dive Shark» (las más barata) quien posee alguna titulación PADI o similar pueden bucear a un precio de 30 dólares por inmersión. Para los que nunca han buceado, la primera inmersión cuesta 60 dólares.

Como podéis observar, ambas islas se complementan, permitiendo pasar unos días de relax en Gulhi y acercarse a practicar submarinismo en Maafushi.

Omadhoo

Una isla impresionante, preciosa y muy bien cuidada, aunque los locales son muy cerrados; hace tan solo 4 años que reciben turistas, y aun se nota el choque de culturas. Situada en un atolón al suroeste de Male, existen dos maneras de cómo llegar a Omadhoo:

  • Ferry público: 5 horas de trayecto divididas en dos secciones. Un ferry llega hasta una isla cercana a Omadhoo, donde se hace el transbordo y se toma el ferry que lleva a destino. El transbordo es muy rápido y te indican en todo momento qué hacer. Precio: 2,50€.
  • Lancha rápida (speedboat): 1h 30min y 25$

El amo y señor de la isla se llama Ismael, dueño de los tres únicos alojamientos que ofrece Omadhoo. Los restaurantes locales no tienen una carta muy variada: la oferta se limita a snacks, arroz o noodles.

Huraa

A menos de una hora en ferry público de Male, Huraa está más preparada para el turismo que Omadhoo. Los restaurantes ofrecen una variedad de comida más amplia, y la gente local es bastante agradable con los foráneos. La playa es muy pequeña, pero tiene encanto. Es la típica playa en la que el agua cubre nada más entrar. Lo malo es que tienen la zona de quema de basuras pegada a la playa. Los maldivos que se dedican al turismo están luchando para que muevan la zona de incineración de residuos a otra parte, ya que estropea tanto la vista como el olfato.

Los ferrys públicos de Male a Huraa, Thulusdhoo y Dhiffushi salen los martes, miércoles, jueves, sábados y domingos.

Mochilero en Maldivas
Adrián buceando. Mochilero en Maldivas

Cómo viajar a Maldivas barato: vuelos y ferrys

Para completar esta guía de Maldivas mochilero, queremos hablarte de los precios de los vuelos a Maldivas, cómo moverte entre los diferentes atolones y qué ver en Male, la capital.

Cómo llegar a Maldivas: vuelos baratos

El aeropuerto internacional de Male está en una isla contigua a la capital; ubicada en el atolón Male norte. Hay varias aerolíneas que vuelan al archipielado, entre ellas, Sri Lankan Airlines, Air India, Spice Jet, etc. Con ellas, es posible encontrar vuelos baratos a Maldivas.

Por ejemplo: Colombo (Sri Lanka) – Male (Maldivas) o Trivandrum (sur de India) – Male, alrededor de 115€ por trayecto y persona. Si se viaja desde Europa, se pueden conseguir vuelos de ida y vuelta por 600€.

Cómo moverse entre las islas de Maldivas

Desde Male hay servicio ferry público entre islas. Es una opción estupenda para los que no están dispuestos a pagar un speedboat, que cuestan unos 150€ por trayecto a repartir entre los pasajeros. De todas formas, el ferry sale muchísimo más barato, por ejemplo, a nosotros, hora y media de ferry hasta nuestra isla nos salió por 2,50€/persona. Los ferrys públicos de Male a Huraa, Thulusdhoo y Dhiffushi salen los martes, miércoles, jueves, sábado y domingo.

Qué ver en Male (Maldivas)

Casi todos los pasajeros que aterrizan en el aeropuerto de Male, situado en la isla de Hulhumalé, tienen que tomar una pequeña embarcación que les acerca a la isla de Male. El coste de la lancha es de 1’10€/persona.

De Male salen todos los ferrys públicos y speed boats que transportan a locales y extranjeros a su destino final; a su pedazo de paraíso. Así que, como vas a tener que pisar la ciudad, te contamos qué ver en Male.

Male es una isla repleta de edificios; punto y final. Puedes verla, si tienes algo de tiempo; en pocas horas. Merece la pena hacer una visita al mercado del puerto, donde se agolpan los lugareños para comprar pescado fresco.

Qué hacer en Male (Maldivas)
Mercado de Male (Maldivas)

Viajar a Maldivas barato; consejos e info útil

Maldivas es un país 100% musulmán en el que rige la ley islámica, la sharía. Las islas en las que están los resorts no están habitadas, y se puede hacer cualquier cosa en ellas, pero las islas para mochileros están habitadas por gente local y hay ciertas cosas que se deben tener en cuenta:

– Cómo vestir en Maldivas. Bikini solo en la playa, las chicas no pueden andar en bikini por el interior de la isla, sólo está permitido en la playa. Tampoco se puede jugar al volley ball en bikini (aunque el campo esté al lado de la playa). No hay ningún otro impedimento de vestimenta en Maldivas.

– Playas sucias. El agua es cristalina a más no poder, pero los locales vierten sus desechos en el mar y no es raro encontrarte nadando entre alitas de pollo o ver una pila de botellas de plástico en algún rincón de la playa. Aun así, no llega a empañar la belleza de las islas; las fotos hablan por si solas.

– No hay alcohol, y otras sustancias están penadas. Es imposible encontrar alcohol en las islas. Sólo en temporada alta, cuando los safari boat se acercan a las islas, es posible conseguir alguna cerveza. Pero hasta las cervezas se tratan como un objeto de contrabando.

– No hay cajero en la isla, llevad dólares americanos. Este último punto no tiene nada que ver con la religión, pero es bien importante. En Thulusdhoo no hay cajeros automáticos, y tampoco se puede pagar con tarjeta. Con lo cual, tuvimos que calcular cuantas rufiyaas nos harían falta más o menos y llevarlas desde Male. Es muy complicado calcular cuánto dinero vas a necesitar, y si te sobran rufiyaas, no hay manera de cambiarlas a otra moneda. Además, los cajeros cobran una comisión fija de 100 rufiyaas (5,5€) por cada extracción. La solución es llevar dólares americanos, los maldivos están encantados de recibirlos, se puede pagar con dólares en cualquier establecimiento. Si llevas más dólares de los que finalmente necesitas, puedes cambiarlos de nuevo a otra moneda o quedártelos para la próxima aventura; siempre está bien llevar dólares encima cuando estas fuera de Europa.

Jóvenes de Thulusdhoo jugando al Volley Ball
Jóvenes de Thulusdhoo jugando al volley ball

De todas formas, aunque las mujeres vayan tapadas, no parece que la religión sea un impedimento para el disfrute.

Bukit Lawang: trekking para ver orangutanes en Sumatra (Indonesia)

Orangutanes de Sumatra en el Trekking de Bukit Lawang

En non gogoa han zangoa te contamos todo sobre el Trekking de Bukit Lawang y cómo ver Orangutanes en Sumatra. Desde ya te decimos que, si quieres ver orangutanes en Indonesia, el trekking de Bukit Lawang es lo que buscas.

Bukit Lawang; trekking y orangutanes

Bukit Lawang se sitúa al norte de la isla de Sumatra, en Indonesia. El pequeño asentamiento humano marca el final de las plantaciones de aceite de palma y el comienzo de la jungla; virgen, imponente y bella. Dicha selva es uno de los únicos dos lugares del mundo en el que habitan orangutanes en estado salvaje.

El poblado de Bukit Lawang es conocido por el centro de recuperación de orangutanes que se encuentra en las inmediaciones del poblado. Se pueden hacer trekkings en la selva de Sumatra para intentar ver orangutanes de Sumatra en estado salvaje y semisalvaje.

En las inmediaciones de Bukit Lawang, en los bosques del norte de Sumatra quedan unos 600 orangutanes en total. Por desgracia, esta cifra reduce cada año.

Trekking en Bukit Lawang para ver orangutanes en Sumatra

Os cuento cómo es el trekking para ver orangutanes de Sumatra y qué ver en Bukit Lawang. En total estuve 4 noches y 3 días en Bukit Lawang, con la intención de ver orangutanes en Indonesia. Considero que tres días son suficientes para disfrutar de las principales experiencias que Bukit Lawang ofrece.

Día 1 en Bukit Lawang

Comencé el primer día paseando por el poblado para reconocer la zona. Me saqué fotos con todos los indonesios que me lo pidieron. El color blanco de mi piel junto con el vello de mis brazos y piernas les fascinaba (menos mal que me afeité la barba el día anterior a llegar a Indonesia, que sino…).

El caso más curioso fue el de unos escolares que estaban de excursión por la zona; la profesora, rodeada de excitados alumnos, me paró y me pregunto muy amablemente si sus alumnos podían hacerme unas preguntas en inglés como parte de una tarea del colegio, y ahí estuve casi una hora con ellos.

Bukit Lawang Sumatra Indonesia
Los alumnos y el profesor que me pararon para hacerme preguntas mientras daba un paseo por el poblado de Bukit Lawang
Bukit Lawang Sumatra Indonesia
Estas simpáticas jóvenes me pararon para hacerse una foto conmigo mientras paseaba tranquilamente por Bukit Lawang

La verdad es que la aldea de Bukit Lawang no tiene gran cosa; unos cuantos tenderetes a los lados de la única calle que hay, agencias en las que reservar el trekking para ver orangutanes, algun restaurante y muchos hostales.

Dejé atrás el poblado y visité la Bat Cave o “Cueva de los Murciélagos”. Intentaron cobrarme la entrada unos chavales que estaban en la entrada, pero me zafé. La cueva está repleta de galerías por las que había que pasar a gatas, me lo pasé muy bien y solo vi a un grupito de personas, por lo demás estuve solo y a gusto. Para bajar la temperatura terminé un buen baño en el río cristalino.

Bukit Lawang Bat Cave
Una de las galerías de la Bat Cave de Bukit Lawang
Bukit Lawang Cueva Murcielagos
Una chimenea natural en la Bat Cave de Bukit Lawang

Por la tarde, reservé la actividad que ocuparía mis próximos dos días, el trekking para ver orangutanes. Para acabar el día a gusto me relajé tumbado en la hamaca; leyendo y admirando las vistas a la jungla.

Alojamiento en Bukit Lawang
En el hostal de Bukit Lawang pude disfrutar de estas vistas a la selva

Día 2. Trekking en Bukit Lawang

Era el día, el día que comenzaba el trekking de Bukit Lawang, el día en el que me adentraría en esa imponente y a simple vista impenetrable jungla para ver orangutanes; nuestros primos cercanos. Por cierto, la palabra orangután, viene del indonesio, y significa literalmente “hombre de la selva”.

El grupo del trekking lo conformábamos dos ingenieros ingleses que vivían y trabajaban en Singapur, una pareja belga de ascendencia marroquí, una canadiense de Quebec, una estudiante holandesa, dos guías locales y yo. ¡Nos lo pasamos genial!

Trekking Bukit Lawang
En la selva que rodea Bukit Lawang, ademas de ver orangutanes de Sumatra, se pueden ver otros tipos de animales

Nada más comenzar a caminar por la jungla tuvimos la suerte de ver monos de varios tipos. Hacia un calor sofocante y la humedad era extrema, además, estábamos continuamente andando montaña arriba y montaña abajo por caminos inexistentes, peleándonos con la maleza. No he sudado tanto en toda mi vida.

Aun así, el momento en el que avistamos el primer orangután fue pura magia. Ver a un gigante rojo moviéndose con esa soltura entre las ramas de un árbol centenario no tiene precio. Tener la oportunidad de ver orangutanes en Indonesia es una pa-sa-da.

Ver orangutanes en Sumatra

En total pudimos ver 10 orangutanes de Sumatra, aunque sólo uno de ellos se acercó a nosotros. También pudimos ver dos orangutanes apareándose, lo cual no es nada común, fue la primera vez que los guías presenciaban semejante espectáculo. La hembra con el bebé a cuestas intentaba huir entre chillidos mientras el macho la agarraba para consumar. Todo esto subidos a un árbol y saltando de rama en rama.

Ver orangutanes en Indonesia era uno de mis sueños, cuántas veces habremos visto Adrián y yo el capítulo de Frank de la Jungla en el que van a la selva de Sumatra para ver orangutanes.

Orangutanes de Sumatra en Bukit Lawang, en el trekking
Momento en el que conseguimos ver orangutanes de Sumatra en Bukit Lawang
Orangutanes en Sumatra, en el Trekking de Bukit Lawang
Dos de los orangutanes que pudimos ver en el trekking por la selva de Bukit Lawang, en Sumatra. Cumplí el sueño de ver orangutanes en Indonesia

Caminamos durante horas por la jungla. Comimos frutas, nos bañamos en unas pozas y al final del día llegamos a la orilla del río; lugar en el que pasaríamos la noche.

Antes de que anocheciese nos divertimos jugando en las fuertes corrientes del río. Después de darnos un festín con la cena, los guías nos enseñaron distintos juegos y trucos de magia; “Welcome to the Jungle, we’ve got fun and games” decían.

Día 3. Tubing en Bukit Lawang

Nos despertamos en aquel inigualable paraje, desayunamos y nos pusimos en marcha de nuevo. Llegamos a una pequeña cascada y nos dimos un buen baño. Los guías hicieron pinturas con las arcillas del fondo de la poza, y nos pintamos la cara. Para condimentar la estampa, había monos correteando por las inmediaciones.

Bukit Lawang Trekking
En el trekking de Bukit Lawang, además de ver orangutanes de Sumatra, también aprovechamos para darnos un baño en una poza

Volvimos al lugar en el que habíamos pasado la noche. Nos dieron de comer, y jugamos con los monos que se acercaban a curiosear antes de volver a Bukit Lawang. Pero, ¿Sabéis cómo volvimos a Bukit Lawang? río abajo, sobre unos neumáticos. Les gusta hacer tubing en Bukit Lawang; una experiencia redonda.

Tubing en Bukit Lawang
Hacer tubing en Bukit Lawang es la mejor manera para volver al pueblo una vez terminado el trekking por la selva

Una vez en Bukit Lawang, me cambié de hostel a la habitación de la chica canadiense y la holandesa porque era mucho más barata (y mucho más cutre). Durante el trekking por la selva nos llevamos bien y decidimos viajar juntos al lago Toba. Queríamos seguir conociendo esa misteriosa isla llamada Sumatra.

Conclusiones sobre el Trekking de Bukit Lawang y los Orangutanes en Sumatra

¡Qué decir! El trekking de Bukit Lawang es la mejor forma de ver orangutanes en Sumatra. Yo salí maravillado, fue mi primer viaje en soltario por Asia y no pude salir más contento.

Sin duda, muy recomendable. Dos amigos míos han ido a posteriori, y también han vuelto encantados; ¡VE!

Visitar las Cataratas del Iguazú; todo lo que necesitas saber

Visitar las Cataratas del Iguazú

Visitar las Cataratas de Iguazú o Cataratas del Iguazú es un must si estás de ruta por Brasil o Argentina; las Cataratas de Iguazú son una de las 7 Maravillas Naturales del Mundo. Aquí te explicamos todo lo que necesitas saber para viajar a Iguazú y conocer tanto el lado argentino como el lado brasileño de las Cataratas; cómo llegar, horario, precios, qué ver, actividades que hacer, etc.

Visitar las Cataratas del Iguazú; información e ubicación

A continuación, te facilitamos información útil de las Cataratas del Iguazu; echa un vistazo a esta información antes de viajar a las Cataratas del Iguazú. Además de hacer un breve resumen de la historia de las Cataratas, hablamos de la ubicación de las Cataratas del Iguazú y la fauna y flora del Parque Nacional de Cataratas del Iguazú.

Al final del post hablamos sobre qué ropa llevar a las Cataratas del Iguazú y cuál es la mejor época para viajar a Iguazú.

¿Dónde estan las Cataratas del Iguazú?

¿Que dónde están las Cataratas del Iguazú? Las Cataratas del Iguazú están situadas en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay. De hecho, un lado del río pertenece a Argentina y el otro a Brasil.

El primer europeo que descubrió las Cataratas de Iguazú fue el conquistador español Álvar Núñez quien en el año 1542 llego a visitar las Cataratas del Iguazú por sorpresa en su travesía del Atlántico a Asunción (Paraguay). En aquel entonces, al igual que ahora, los indígenas guaraníes habitaban la zona. Por cierto, «Iguazú» significa «Agua Grande» en idioma guaraní.

En total hay 275 saltos de agua en las Cataratas, y el 80% están en el lado argentino. Cuando el caudal del río Iguazú disminuye,  también disminuye el número de saltos, pero siempre hay agua.

Otra cosa que varía es el color de río, que nos da pistas sobre la deforestación que sufre la selva fuera de los límites del parque nacional; si el agua está marrón, es porque el agua se lleva la tierra desnuda. Este fenómeno se ha paliado en los últimos años con la construcción de presas río arriba, porque contienen el sedimento. La deforestación también aumenta el riesgo de inundaciones y catástrofes; la selva es como una esponja verde, absorbe el agua y la va soltando lentamente.

Visitar las Cataratas del Iguazú, vista de las Cataratas desde el avión
Vista de las Cataratas desde el avión. Cortesía de IG: @aitorfalco.

El Parque Nacional de Cataratas del Iguazú

Al visitar las Cataratas de Iguazú, además de las Cataratas, también se puede disfrutar de la fauna local. En el Parque Nacional de Iguazú se pueden ver coatíes, monos, yacarés, tortugas y tucanes entre otros.

Como podrás ver en las fotos, los insectos destacan por sus colores y formas. Aun así, lo que más llama la atención es la cantidad de mariposas que hay, parece que las películas Disney se inspiraron en las Cataratas; las hay de todos los colores, tamaños y formas. Crean un aura que le da un toque mágico a Iguazú.

Mariposa en las Cataratas de Iguazú, una de las cosas que ver en las Cataratas del Iguazú
Mariposa en las Cataratas de Iguazú

La mariposa 88 en el Parque Nacional de las Cataratas de Iguazú
La mariposa 88

Visitar las Cataratas del Iguazú (Argentina)

El horario de apertura del lado argentino de las Cataratas del Iguazú es de 8h a 18h. Es muy recomendable llegar pronto, porque el Parque Nacional es muy extenso y hay mucho que ver en el lado argentino de las Cataratas del Iguazú. Nosotros llegamos sobre las 10.00 de la mañana y nos dio tiempo a hacer todo en 8 horas, pero andando ligerito y sin perder el tiempo.

Visitar la parte Argentina de las Cataratas de Iguazú
Perspectiva de la parte Argentina de las Cataratas de Iguazú

Cómo llegar a las Cataratas del Iguazú (Argentina)

Para llegar al lado argentino de las Cataratas de Iguazú hay varias opciones. En caso de no tener coche propio, las dos opciones principales son el autobús y el taxi. La ruta varía un poco dependiendo de cual sea tu punto de partida; Puerto Iguazú (Argentina) o Foz de Iguazú (Brasil).

Los autobuses al lado argentino de las Cataratas de Iguazú, salen desde Puerto de Iguazú, la ciudad de referencia en el lado argentino. Desde la estación central, salen autobuses hacia el parque nacional cada 15 o 20 minutos. El trayecto dura unos 30 minutos y cuesta 85 pesos argentinos, la compañía que opera el autobús se llama “Río Uruguay”.

Para ir al lado argentino de las Cataratas de Iguazú desde Foz (Brasil), hay que tomar un autobús que lleva a la estación central de Puerto de Iguazú (Argentina). Este autobús se toma en la calle paralela a la estación de autobuses urbanos de Foz de Iguazú. El trayecto cuesta 25 pesos o 5 reales, dura 40 minutos y la compañía que lo opera se llama Itaipú. En este caso el autobús cruza la frontera, con lo que es imprescindible tener el pasaporte. Al llegar a la aduana, los pasajeros nos bajamos del autobús para sellar el pasaporte, y una vez hecho el trámite, todos subimos al mismo autobús; no hace falta visado, y el trámite es gratuito.

La otra opción es llegar a las Cataratas de Iguazú en taxi. Desde Puerto Iguazú (Argentina) no tiene mayor misterio, pero si partes desde Foz de Iguazú, hay un par de truquitos. Nos referimos a que suele haber taxistas ofreciendo sus servicios en la misma parada de autobús de la que salen los buses hacia Argentina; los taxistas suelen ir a la parada a buscar clientes. Normalmente se necesita un grupo de entre 4 y 6 personas para realizar el trayecto a un precio que merezca la pena. El precio ronda los 25-30 reales por persona.

La ventaja de ir en taxi es que no hay que tomar dos autobuses ni esperar a que lleguen, el taxista cruza la aduana con todos los pasajeros y te lleva directamente a la entrada del lado argentino de las Cataratas. Atentos que es imprescindible llevar pasaporte para cruzar la frontera.

Nosotros estuvimos alojados en Foz de Iguazú, en la parte brasileña. Optamos por el taxi para ir, así llegamos antes y pudimos aprovechar más el día. En cambio, volvimos en autobús por la tarde, porque no teníamos ninguna prisa. Ojo, que el último bus sale a las 19:00.

Cómo llegar a las Cataratas del Iguazú. Parada del bus que cruza a Argentina. En Foz de Iguazú, Brasil.
Parada del bus que cruza a Argentina. En Foz de Iguazú, Brasil.

Cómo llegar de Foz al lado argentino de las Cataratas del Iguazú. Servicio de taxi de Foz de Iguazú a Puerto Iguazú; de Brasil a Argentina.
Servicio de taxi de Foz de Iguazú a Puerto Iguazú; de Brasil a Argentina.

Cataratas del Iguazú; precios de las entradas (Argentina)

Las entradas del lado argentino de las Cataratas del Iguazú cuestan 600 pesos argentinos por persona. Los billetes se pueden adquirir en la taquilla que hay en la entrada, y se puede pagar con tarjeta.

No hay descuentos para estudiantes ni jubilados, solo tienen descuento las personas de países MERCOSUR.

La entrada incluye el acceso al parque y el uso del tren interno que conecta las distintas áreas del parque. Todas las demás actividades y los restaurantes no están incluidos.

Qué ver en las Cataratas del Iguazú (Argentina)

Se necesita un día entero para ver el lado argentino de las Cataratas; hay mucho que ver. Nosotros echamos 8 horas en el parque, y eso que fuimos ligeritos, nada de dormirse en los laureles.

En la entrada del parque nacional hay algunas tiendas de souvenirs, restaurantes, un mercado guaraní, un punto de información, diversas opciones para contratar actividades en las cataratas, etc. Una vez pasada esa sección, se puede continuar hasta la parte central caminando 650 metros por un sendero o también se puede ir en el tren interno. En la parte central empiezan las tres rutas del lado argentino de las Cataratas; el circuito inferior, el circuito superior y la garganta del diablo.

Cataratas del Iguazú mapa del lado argentino
Mapa de las Cataratas de Iguazú (Argentina)

– Circuito inferior. Al hacer este circuito se pueden ver las Cataratas del Iguazú desde abajo. El sendero mide 1.400 metros y tiene varios tramos de escaleras ascendentes y descendentes. A lo largo del circuito se ven varios saltos de agua; algunos de ellos desde muy cerca (incluso puedes llegar a mojarte un poco). Hay varios miradores y la vista es simplemente espectacular.

Visitar las Cataratas de Iguazú en el lado Argentino
Cataratas del Iguazú en el lado Argentino

Pasarela cerca de las Cataratas en el lado Argentino de Iguazú, una de las cosas que visitar en las Cataratas del Iguazú
Pasarela cerca de las Cataratas en el lado Argentino de Iguazú

Aitor y Miren en las Cataratas de Iguazú, qué ropa llevar a las Cataratas del Iguazú
Aitor y Miren en las Cataratas del Iguazú

– Circuito superior. Al hacer este circuito se pueden ver las Cataratas del Iguazú desde arriba. El sendero mide 1.750 metros, es llano y gran parte del circuito transcurre por pasarelas que van sobre el agua, al borde de las cataratas. En este circuito también hay varios miradores.

Vista de las Cataratas del lado Argentino desde el Circuito Superior. Cuál es la mejor época para visitar las Cataratas del Iguazú
Vista de las Cataratas del lado Argentino desde el Circuito Superior

Vista desde el borde de las Cataratas en el lado de Argentina. Ejemplo de cómo ir vestida a Cataratas de Iguazú
Vista desde el borde de las Cataratas en el lado de Argentina

El lado argentino de las Cataratas visto desde Argentina. Época ideal para viajar a Cataratas del Iguazú.
El lado argentino de las Cataratas visto desde Argentina

– La garganta del diablo. Para llegar al comienzo del sendero hay que tomar un tren que sale desde la Estación Cataratas, cerca de dónde comienzan los dos circuitos ya mencionados. El tren demora unos 20 minutos, y el último sale a las 16.10 de la estación y regresa a las 17.30. El sendero hasta el mirador de la Garganta del Diablo mide 1.100 metros, es un paseo llano y la mayor parte es una pasarela que va sobre el agua. Las vistas desde ese mirador son impresionantes, parece un sumidero gigante y no se llega a ver el fondo de todo el agua que se levanta.

La Garganta del Diablo (Argentina). Mejor mes para ir a Cataratas del Iguazú
La Garganta del Diablo (Argentina)

Vista del lado brasileño de la Garganta del Diablo, desde Argentina. Mes ideal para ir a Cataratas del Iguazú
Vista del lado brasileño de la Garganta del Diablo, desde Argentina

Vista de la Garganta del Diablo. Visitar las Cataratas de Iguazú es pura magia
Garganta del Diablo. Visitar las Cataratas del Iguazú es mágico.

Actividades en las Cataratas del Iguazú (Argentina)

La principal actividad de pago las ofrece la empresa Iguazú Jungle. Esta empresa oferta tres actividades en el lado argentino de las Cataratas del Iguazú.

– Paseo Gran Aventura. Dura aproximadamente 1 hora y 20 minutos y cuesta 1.200 pesos argentinos. Primero se recorren 5,5 km por la selva en una camioneta abierta, hasta llegar a un embarcadero. Allí la empresa provee chalecos salvavidas y bolsa estanca a los clientes, y comienza la aventura en una lancha a motor. Primero se navega río arriba por unos rápidos hasta llegar a las cataratas. Allí, el guía pide a todos los pasajeros que guarden las cosas en la bolsa estanca y se preparen para la ducha; la lancha se mete casi debajo de las cataratas. Es la opción que nosotros elegimos; una pedazo de experiencia.

A punto de empezar la actividad en las Cataratas de Iguazú. Ejemplo de vestimenta para Cataratas de Iguazú
A punto de empezar la actividad en las Cataratas del Iguazú

Acercándonos en lancha al lado argentino de las Cataratas. Ejemplo de qué ropa llevar a Cataratas del Iguazú
Acercándonos en lancha al lado argentino de las Cataratas

Ver las Cataratas del Iguazú desde abajo
Cataratas del Iguazú desde abajo

– Paseo Aventura Náutica. Dura aproximadamente 12 minutos y cuesta 750 pesos argentinos. En esta actividad solo se disfruta de la ducha bajo las cataratas.

– Paseo Ecológico. Dura aproximadamente 30 minutos y cuesta 300 pesos argentinos. Consiste en navegar por aguas muy tranquilas durante 3 kilómetros desde la Estación Garganta hasta la Estacíon Cataratas. 

– Combos. Es posible combinar el Gran Aventura y el Ecológico por 1.400 pesos, o combinar el Ecológico y la Aventura Naútica por 950 pesos.

Además de esta empresa, hay otra que ofrece safaris; paseos a pie por la selva para avistar animales.

Visitar las Cataratas del Iguazú, la lancha se metió debajo de esas cascadas
La lancha se metió debajo de esas cascadas

Lanchas para meterse debajo de las Cataratas; una de las actividades que hacer en las Cataratas del Iguazú
Lanchas para meterse debajo de las Cataratas

Visitar las Cataratas del Iguazú (Brasil)

El horario de apertura del lado brasileño de las Cataratas del Iguazú es de 9h a 17h. No hacen falta más de 3-4 horas para visitar el lado brasileño de las Cataratas, a no ser que se contrate alguna actividad extra.

Visitar las Cataratas de Iguazú desde Brasil
Visitar las Cataratas de Iguazú desde Brasil

Cómo llegar a las Cataratas del Iguazú (Brasil)

Para llegar al lado brasileña de las Cataratas de Iguazú desde Foz (Brasil), hay que tomar el autobús 120 en la estación urbana de Foz; los autobuses salen cada 10-15 minutos y cuestan 3,55 reales brasileños. Cabe destacar, que es el mismo autobús que va al aeropuerto y al Centro de Aves. El trayecto dura aproximadamente 40 minutos y hace varias paradas entre medias. Para regresar hay que tomar el mismo autobús.

Partiendo de Argentina, hay que tomar el autobús de la compañía Itaipú, en la estación de autobuses de Puerto Iguazú. Al llegar a Foz, hay que tomar el transporte público que mencionamos en el párrafo anterior.

Cataratas del Iguazú; precios de las entradas (Brasil)

La entrada al lado brasileño de las Cataratas de Iguazú cuesta 64 reales brasileños por persona. Los billetes se pueden adquirir en la taquilla que hay en la entrada, y se puede pagar con tarjeta.

No hay descuentos para estudiantes ni jubilados, solo tienen descuento las personas de países MERCOSUR.

La entrada incluye el acceso al parque y el uso del autobús interno que conecta las distintas áreas del parque. Todas las demás actividades y los restaurantes no están incluidos.

Mapa del lado brasileño de las Cataratas de Iguazú. Info útil para quien quiera visitar las Cataratas de Iguazú desde Brasil
Mapa del lado brasileño de las Cataratas del Iguazú

Qué ver en las Cataratas del Iguazú (Brasil)

Se necesitan unas 3 o 4 horas (sin tener en cuenta actividades extras) para ver el lado brasileño de las Cataratas del Iguazú. Nada más entrar hay que hacer cola para tomar un autobús que hace varias paradas. Primero hace dos paradas en las estaciones de Macuco Safari; empresa que ofrece las actividades que describimos más abajo. Después hace una tercera parada, en la que comienza el sendero que accede a los miradores con vistas a las Cataratas del Iguazú. Por último, se detiene al final del recorrido por los miradores.

Para hacer el sendero de los miradores, hay dos opciones; bajarse en la tercera parada y caminar hasta la cuarta o bajarse en la última parada y caminar hasta la tercera. Nosotros os recomendamos que os bajéis en la tercera y caminéis hasta el final, porque así vas entrando poco a poco en las Cataratas de Iguazú y nunca les das la espalda; la vista es mejor.

Vista desde el lado brasileño de las Cataratas de Iguazú, una de las cosas que se pueden ver en un viaje a Iguazú
Vista desde el lado brasileño de las Cataratas del Iguazú

Pasarela en el lado brasileño de las Cataratas de Iguazú
Pasarela en el lado brasileño de las Cataratas del Iguazú

Vista desde la pasarela sobre el lado brasileño de las Cataratas de Iguazú
Vista desde la pasarela sobre el lado brasileño de las Cataratas del Iguazú

Cataratas de Iguazú vistas desde Brasil
Cataratas de Iguazú vistas desde Brasil

Actividades en las Cataratas del Iguazú (Brasil)

Las actividades en el lado brasileño de las Cataratas del Iguazú las ofrece la compañía Macuco Safari. Son dos las opciones de actividades. Una se ofrece en la primera parada del autobús, consta de un paseo a pie por la selva, un circuito en kayak por el río Iguazú y un paseo en barca cerca de las Cataratas. La otra, se ofrece en la segunda parada del autobús, y consta de la ruta en lancha hasta las cataratas y el disfrute de la ducha cerca del chorro. 

Uno de los muchos tipos de mariposa que se pueden ver al visitar las Cataratas de Iguazú
Uno de los muchos tipos de mariposa que se pueden ver en en Parque Nacional de Iguazú

Uno de los muchos tipos de mariposa que se pueden ver al visitar las Cataratas del Iguazú
Uno de los muchos tipos de mariposa que se pueden ver al visitar las Cataratas de Iguazú

¿Qué lado de las Cataratas del Iguazu es mejor?

Esta es la típica discusión entre argentinos y brasileños, ¿Que lado es mejor? Obviamente, los brasileños tienden a decir que el lado brasileño es mejor, y los argentinos que el lado argentino es mejor. La realidad es que ambos lados son una maravilla, y que merece la pena visitar ambas partes para disfrutar y ver las Cataratas de Iguazú a fondo.

Poniendo datos sobre la mesa, ya hemos comentado que el lado argentino de Iguazú tiene el 80% de los saltos de agua. Esto quiere decir que en el lado argentino sientes que estás en las cataratas, y en el lado brasileño tienes una vista panorámica impresionante. Por eso, para zanjar el debate, voy a utilizar la frase que me dijo una amiga; la parte argentina se vive, desde la brasileña se ve.

¿Qué ropa llevar a Cataratas del Iguazú?

Si te preguntas cómo ir vestida a las Cataratas del Iguazú, tranqui, porque si no haces ninguna actividad acuática, con un chubasquero vale. El chubasquero es necesario porque algunas pasarelas pasan cerca de las cataratas, y el spray del agua que cae moja bastante.

¿Zapatos para Cataratas del Iguazú? Hay que caminar bastante, así que con llevar calzado cómodo es suficiente; chancletas de río, zapatillas deportivas… No hay que caminar sobre tierra.

Nosotros llevamos bañador, porque en la actividad acuática que describimos más abajo nos metimos debajo de las Cataratas con una lancha y nos calamos enteros. Así que después volvimos a ponernos la ropa y listo. De todas formas, no todos los visitantes optáis por hacer esas actividades de pago.

De diciembre a febrero hace mucho calor, así que prepárate para sudar; pantalón corto, camiseta y mucha crema de sol. En cambio, durante los meses de julio y agosto, el clima de las Cataratas del Iguazú es más fresco; hay días en los que se puede ir en camiseta y otros en los que hace falta un abrigo fino. Chequea el tiempo antes de viajar a Cataratas.

Si no quieres mojarte nada de nada, puedes llevar una toalla de viaje, de las que son de microfibra y no ocupan nada. Os dejamos nuestro post sobre las mejores toallas de viaje que puedes comprar en Amazon, que seguro que os interesa.

Mejor época para viajar a las Cataratas del Iguazú

No hay nada claro sobre cuál es la época ideal para visitar las Cataratas del Iguazú. Diría que los meses ideales para viajar a las Cataratas son marzo, abril y octubre, porque no hace demasiado calor ni demasiado frío, y porque al no ser épocas vacacionales hay menos turistas.

En fines de semana largos, Semana Santa y verano (de noviembre-diciembre a marzo) suele estar bastante lleno de gente, y las Cataratas del Iguazú merecen ser vistas sin andar peleándote para intentar hacer una foto. En julio y agosto el clima de las Cataratas del Iguazú puede ser más fresco, y por tanto, poco apetecible para las actividades acuáticas que hemos comentado.

Viaje a Iguazú; conclusiones

Nuestra conclusión es que las Cataratas de Iguazú son uno de los lugares turísticos más destacados tanto de Brasil como de Argentina. Lo incluimos en la lista de los mejores lugares turísticos que visitar en Brasil, junto con qué hacer en Rio de Janeiro, el viaje a Lençóis Maranhenses, las rutas en buggy de Jericoacoara y el Pantanal.

La belleza del lugar es sobrecogedora, con toda esa agua cayendo sin parar, las mariposas que revolotean por todas partes, etc. Sin duda, visitar las Cataratas del Iguazú está en la lista de destinos imprescindibles en Sudamérica.

Aprovechamos el momento para contaros que en nuestro blog también os contamos qué ver en Montevideo, que no está demasiado lejos de las Cataratas de Iguazú.

Si tienes alguna pregunta o quieres añadir algo no dudes en hablar con nosotros. Puedes dejar tu pregunta o sugerencia en comentarios, un poco más abajo. Siempre contestamos 🙂

4 días en el Carnaval de Río de Janeiro (Brasil)

4 días en el Carnaval de Rio de Janeiro; fiesta y playa

El Carnaval de Rio de Janeiro es el más famoso del mundo, para muchos el mejor carnaval del mundo. Sin duda, el más grande y más celebrado. ¿Quién quiere celebrar el carnaval en Rio?

Los brasileños viven el carnaval en Brasil de una manera especial. Para los brasileños el carnaval es la fecha más señalada del año, la traca final de fiesta y desenfreno, la guinda del pastel para cerrar las vacaciones de verano antes de volver al trabajo. Y Río de Janeiro es el marco ideal para disfrutar del carnaval; disfrazarse, salir de balada (de fiesta), beber cerveza, bailar en los blocos y refrescarse en la playa.

4 días en el Carnaval de Rio de Janeiro

Para los europeos el carnaval es una cosa bastante oscura. En febrero, con un frío de pelar, nos disfrazamos como podemos, vistiéndonos capas y capas de camisetas térmicas y mallas que nos arruinan el outfit completamente. El carnaval en Rio de Janeiro cobra sentido; sensación térmica de 40 grados, bañador, chancletas, complementos coloridos, y si hace calor, baño en la playa y a seguir bebiendo cerveza. ¿Cómo funciona el Carnaval en Río de Janeiro?

Los grandes protagonistas del Carnaval en Rio, además de la brillantina (los brasileños la llaman glitter, como en inglés) y los disfraces (fantasia en portugués) son los blocos y los desfiles en el sambódromo. La verdad es que yo no había escuchado hablar de ellos hasta que llegué a Brasil, así que bien merecen ser explicados.

Por cierto, pido disculpas por las pocas fotos que hay en la entrada y la calidad de las mismas. Pero, no es muy seguro sacar el móvil a la calle en Rio de Janeiro; y no pude hacer muchas fotos. Aprovecho para proponeros dos post que van a interesar si estáis pensando ir al Carnaval de Rio; uno sobre qué hacer en Rio de Janeiro en 2 días, y el otro sobre cómo subir al Cristo Redentor de Rio de Janeiro.

Vestidos con la "fantasia" de nuestra escuela de samba
Vestidos con la «fantasia» de nuestra escuela de samba

¿Qué es un bloco?

Un bloco es una fiesta que va moviéndose hasta recorrer una calle de una punta a otra. En un bloco siempre hay unos protagonistas centrales; puede ser una banda de músicos, un grupo de bailarines disfrazados, un grupo de personas enloquecidas bailando sobre un autobús abierto (esta es la modalidad más frecuente), etc. Los fiesteros, nosotros, nos congregamos alrededor del autobús que va recorriendo la calle a ralentí. Con lo cual, podemos decir que es una mezcla entre una fiesta y una procesión.

Entre la turba de gente, están los héroes de la fiesta, los vendedores de cerveza. Valientes que bajo el sol ardiente transportan neveras de poliespan repletas de cerveza helada. Los mejor preparados llevan una sombrilla, que además de protegerles del sol, nos sirve para detectar dónde está el vendedor más cercano. Pero tranquilos, que hay tantos que siempre que os haga falta una refrescante cerveza, habrá un héroe cerca. Sorprendentemente, la cerveza es bien barata. Uno puede esperar que todo sea caro en el Carnaval de Rio de Janeiro, pero el carnaval no deja de ser una fiesta popular; hay litros y litros de cerveza barata; 3 latas de 269 ml de la marca Antarctica por 10 reales (2,5 euros).

Hay blocos por toda la ciudad y a todas horas. Cada bloco tiene una duración diferente, pero de media podemos decir que duran unas 3 horas. Para que os hagáis una idea, hay unos 80 blocos por día durante el carnaval. Unos 30 por día el finde anterior y posterior a carnaval (también conocidos pre-carnaval y post-carnaval). Hay tantos, que tienen una app de blocos en la que pone a qué hora y dónde comienza cada bloco.

Cuando un bloco acaba, gran parte del tumulto empieza a dispersarse poco a poco rumbo a otros blocos. Pero es curioso que la gente que se queda crea pequeñas fiestas alrededor de los vendedores de cerveza que tienen altavoces portátiles y música a todo trapo.

¿Que es el Sambódromo?

Desfile en el Sambódromo de Rio durante el Carnaval de Rio de Janeiro
Desfile en el Sambódromo de Rio

El sambódromo es una pista recta flanqueada por enormes gradas, algo así como un estadio alargado por el que desfilan las diferentes escuelas de samba. Las escuelas de samba están conformadas por personas que se pasan el año entero preparando el carnaval; ensayando el baile y la canción, diseñando y preparando los disfraces y la carroza, etc. Las escuelas compiten en el desfile del sambódromo para subir o bajar de división; se trata de un evento muy grande para los cariocas y tiene una amplia cobertura mediática (vamos, que lo tienen puesto en todas las televisiones).

Desfilar en el sambódromo es una experiencia preciosa, de esas cosas que hay que hacer una vez en la vida (por lo menos si te cuadra que estás en Rio y es carnaval). Nosotros desfilamos con la escuela de samba de Rocinha, que está en la segunda división, y por ello desfilamos el sábado (los grandes desfilan el domingo y el lunes), pagamos 200 reales (50 euros) y pudimos participar con ellos en el desfile.

Por día desfilan unas 7 escuelas, la primera empieza sobre las 22h y la última desfila casi al amanecer. El funcionamiento es sencillo, básicamente te llevan el disfraz a donde estés alojado, te lo vistes, vas al Sambódromo en taxi o Uber (todo el mundo te pregunta a ver con qué escuela desfilas y te desea suerte), esperas mil horas hasta desfilar bebiendo cerveza y ¡BOOM!, entras en un sambódromo lleno hasta la bandera y te metes en la atmósfera; 40 minutos de bailar y disfrutar recorriendo los 500 metros del sambódromo.

Se nos puede ver desfilar en el Sambódromo Marquês de Sapucaí de Rio en este video. Exactamente, entre los minutos 18:49 y 18:58; nuestros 10 segundos de oro 🙂

Otra manera de disfrutar de la experiencia es entrar al sambódromo como público. Se pueden conseguir entradas con antelación o adquirirlas en la reventa en la misma entrada del sambódromo.

Bañarse en las playas de Rio de Janeiro

Posiblemente el mayor activo de Rio de Janeiro sean sus playas a pie de ciudad. Las playas de Rio de Janeiro más céntricas y famosas son la playa de Copacabana y la playa de Ipanema. La ventaja de estas playas es que puedes estar de fiesta en un bloco sudando como un condenado bajo un sol de justicia y al momento puedes darte un baño en el mar y refrescarte.

Los brasileños se meten al agua con el disfraz puesto. Nosotros la verdad es que hacíamos turnos para bañarnos porque es imprescindible que alguien se quede cuidando las pertenencias; si te despistas, es bastante probable que cuando salgas del agua no tengas nada.

Playa de Ipanema en Rio de Janeiro
La playa de Ipanema en Rio de Janeiro

Punta del Arpoador, entre las playas de Copacabana e Ipanema
Punta del Arpoador, entre las playas de Copacabana e Ipanema

¿Rio de Janeiro es peligroso?

Rio de Janeiro es peligroso para turistas y para moradores. Que te pase algo o no depende de muchas cosas, podemos decir que es una suma de probabilidades. Si sigues todos los consejos de seguridad la probabilidad de que te asalten es menor; lo cual no quiere decir que estés 100% a salvo. En Río de Janeiro las favelas están repartidas por toda la ciudad, lo cual propicia que bajen de las favelas a hurtar y/o asaltar. Me duele escribir estas palabras, pero se reconoce con bastante facilidad quien está esperando a que pase algún despistado para asaltarlo.

Prohibido andar por la playa y el paseo marítimo de noche. Subir a las favelas puede ser muy peligroso y en general es bueno acostumbrarse a ir del punto A al punto B en taxi o Uber una vez ha caído el sol. Es recomendable salir a la calle sin teléfono móvil y sin cartera; solo unos cuantos reales para los gastos del día y unos 50 reales extra por si te asaltan para que el asaltante se quede satisfecho. Si te pillan sin dinero se pueden poner muy nerviosos y la situación puede ponerse aun más fea. ¡Ah! y ese poco dinero es muy recomendable llevarlo en una faltriquera o bolsillo interior. Yo por ejemplo me ataba una carterita con un imperdible a la parte interior del bañador. Por supuesto, nada de forcejear con los asaltantes, simplemente darlo todo y listo, vida solo tenemos una.

Pese a todo, dos de nuestros amigos fueron asaltados por una cuadrilla de niños; uno de ellos pudo zafarse empujando de un golpe a los niños (movimiento muy poco recomendable), el otro amigo entregó faltriquera con algo de dinero y móvil. Según cuentan, estaban en un bloco sobre las 2:00 am cuando comenzó una pelea y se produjo una pequeña avalancha humana de personas huyendo. La gente corrría por miedo a que los que se peleaban tuvieran armas. Para orientarse, llegaron hasta el paseo marítimo, donde apareció la cuadrilla de adolescentes. Hay que tener en cuenta que los niños son muy peligrosos. No tienen ni conciencia ni consciencia, y tienen fama de no tener escrúpulos a la hora de disparar un arma.

¿Alojamiento para el Carnaval de Rio de Janeiro?

El nivel de ocupación de hoteles, hostales, albergues, apartamentos, etc. es muy alto y los precios suben mucho en la época del carnaval. Los hoteles y hostales con precios asequibles suelen estar agotados desde un par de meses antes. Si intentas reservar a última hora para el carnaval, lo más probable es que solo tengan disponibilidad los hoteles de lujo y algún albergue de mala muerte. De todas formas, no es imposible encontrar alojamiento para el Carnaval de Rio.

Nosotros optamos por la opción de alquilar un apartamento en AirBnB; muchos cariocas huyen de la ciudad en busca de tranquilidad y alquilan sus casas en AirBnB. Lo cual es una win-win situation, nosotros tenemos alojamiento y ellos hacen un buen dineral. Para que os hagáis una idea, pagamos unos 1.600 euros por un apartamento para 8 personas durante 4 noches; unos 50 euros por persona y día.

¡OJO! No busquéis ahorrar unos euros alojándoos en zonas poco seguras. Lo ideal, tanto por seguridad como por localización es buscar alojamiento en zonas seguras como Leblon, Ipanema, Copabana, Leme o Botafogo entre otros.

Pese al problema de la violencia, la experiencia de pasar los Carnavales en Rio de Janeiro es una auténtica pasada. Una experiencia muy recomendable, de esas cosas que hay que hacer una vez en la vida. Eso sí, tengo que volver a Rio, porque con tanto bloco y tanta fiesta no visitamos los lugares más emblemáticos de Rio; el Pão de Açucar y el Cristo Redentor.

Coche, avión, tren, autobús, furgoneta y autoestop

El viaje desde Windhoek (Namibia) hasta Vilanculos (Mozambique) fue una verdadera odisea, uno de esos trayectos complejos y repletos de condicionantes, en los que si un avión se atrasa pierdes el autobús, o si llegas tarde a coger la furgoneta te quedas tirado a medianoche en medio de la nada. En definitiva, una prueba de resistencia en la que me sorprendieron gratamente tanto mi cuerpo como mi mente.

Nos despertamos en el Chameleon Backpacker Hostel, situado en Windhoek, la capital de Namibia, sin prisa, ya que no teníamos que entregar el todoterreno hasta las doce del mediodía. Así pues, desayunamos tranquilamente, empaquetamos todo en nuestras mochilas y tras explicar detalladamente nuestro plan de viaje a familiares y amigos más cercanos (es recomendable hacerlo siempre, si desapareces, para que sepan por dónde empezar), nos pusimos en marcha. El plan era entregar el vehículo en la compañía de alquiler e intentar que no nos cobrasen los desperfectos que tenía, tomar un taxi al aeropuerto, volar a Johannesburgo, rezar para que no hubiese retrasos, tomar el metro o un taxi hasta la parada de autobuses y allí subirnos a la guagua que nos llevaría hasta la capital mozambiqueña, después debíamos de buscar la manera de llegar hasta Vilanculos, donde nos esperaba Romi, una israelí que conocimos en las Cataratas Victoria.

Salimos con el todoterreno hacia la compañía de alquiler, llenamos el depósito de camino e hicimos los papeles pertinentes en la oficina. El parabrisas estaba picado por culpa de una piedra y no pudimos librarnos de declarar dicho desperfecto, pero los rayones y las ruedas pinchadas colaron. Nos dijeron que como el coche debía ser reparado, tenían que llevarlo a la central de la compañía, que está situada en el aeropuerto, así que nos ahorramos el dinero del taxi, ya que pudimos llegar conduciendo el coche. Allí tuvimos una pequeña discusión con el encargado acerca del peritaje de daños que nos habían hecho, pero la cosa no fue mal para nosotros.

El vuelo no tuvo mayor misterio, todo en orden, sin problemas en la aduana ni retrasos de horario; lo cual fue todo un alivio. Así que llegamos con tiempo a Johannesburgo y pudimos tomar el metro tranquilamente hasta la estación de autobuses. Aquí la cosa empezó a complicarse, tuvimos que pasar un montón de controles antes de subirnos al bus, y terminamos partiendo con hora y media de retraso, a las 23.30 de la noche. Además, parece ser que vendieron más plazas de las debidas, y hubo follón por el overbooking. Dentro de lo que cabe, pudimos dormir bastante bien, y nos despertamos al alba en la frontera con Mozambique. Como todas las fronteras, esta también costa de dos partes: la sudafricana, en la que te ponen el sello de salida, unos metros en tierra de nadie, y después, la de Mozambique, en la que te ponen el sello de entrada. La cola era una real barbaridad, cientos y cientos de personas agolpadas en una hilera kilométrica, pero por suerte, el avance no era extremadamente lento, así que en cosa de dos horas, volvimos a subirnos al autobús rumbo a Maputo. La hora estimada de llegada eran las nueve de la mañana, pero el tráfico en Maputo es de lo peor que he visto jamás y tuvimos que aguantar horas dentro del autobús, donde el aire estaba cargadísimo y era casi irrespirable. Al final llegamos a las 11.30.

¿Y ahora qué? teníamos que encontrar la manera de llegar hasta Vilanculos, 700 kilómetros al norte de Maputo, así que preguntamos en la oficina de la compañía que nos había traído hasta si conocían dónde podíamos encontrar algún medio de transporte que nos llevase a nuestro destino. Nos dieron la indicaciones adecuadas y nos pusimos manos a la obra: tomar una chapa hasta Junction y allí preguntar. Las chapas, conocidas como combi en Sudáfrica, son furgonetas destartaladas que transportan viajeros de un lugar a otro a precios irrisorios, pero que siempre van llenas hasta las trancas, con gente sentada una encima de otra, etc. Así que nos pusimos en la zona en la que paraban las chapas y nos subimos a la que nos llevaba a la estación de «autobuses» de Junction.

Nada más llegar a la estación, varias personas empezaron a preguntarnos a dónde queríamos ir, qué buscábamos, eran los típicos comisionistas, así que pasamos de ellos y fuimos directos a la ventanilla, donde nos dijeron que preguntásemos en el otro extremo de la estación. Así, mientras cruzábamos la parada de lado a lado, vimos un minibus que tenía un montón de personas congregadas a su alrededor, el que parecía el director de aquella peculiar orquesta nos preguntó a dónde queríamos llegar, y le dijimos que nos dirigíamos a Vilanculos; enseguida nos dijo que no había ningún medio de transporte que saliese en esa dirección hasta el próximo día, pero que su autobús llegaba hasta Massinga, a unos 500 kilómetros al norte de Maputo, pero todavía a 200 kilómetros de Vilanculos. Nos prometieron que podríamos pasar la noche en Massinga y tomar una chapa al día siguiente para llegar a nuestro destino final. También nos prometieron que tardaríamos 8 horas en llegar a Massinga.

El viaje fue un suplicio. Llevábamos sin comer nada decente desde el día anterior en el avión, íbamos como sardinas en lata dentro del minibus, hacía calor, llovía, y sólo paramos una vez en las casi 11 horas que duró el trayecto. Pasé todas esas horas en posición fetal, y cuando conseguía quedarme dormido, me despertaba porque mi cabeza rebotaba repetidamente contra mis rodillas. Tras el calvario, llegamos a Massinga, que estaba más cerca de ser una aldea que un pueblo, y pese a que era casi medianoche, decidimos no quedarnos a dormir y hacer autoestop.

Teníamos la esperanza de que alguien nos recogiese, y en algo menos de una hora con el pulgar levantado, conseguimos subirnos en el remolque de un camión. Aquí por lo menos podíamos estirar las piernas, y aunque hacía fresquera por el viento a 120 km/h, me quedé dormido como un tronco; estaba exhausto. La camioneta nos dejó en Pambarra, a tan sólo 20 kilómetros de Vilanculos. Eran las dos de la madrugada, no había tráfico y estaba empezando a llover, pero pese a todo ello, y pese a llevar nosecuantas horas despierto y en ayunas, estaba dispuesto a caminar los 20 kilómetros que nos separaban de nuestro destino con la mochila a cuestas. Entonces, se nos apareció la virgen en forma de camión cargado de muebles. Subido al remolque del camión, rodeado de gente local y muebles, bajo la intensa lluvia y el viento generado por la velocidad, a las dos de la madrugada, empecé a ser consciente de que no sabía cómo encontrar la casa de nuestra amiga israelí en Vilanculos, y no teníamos conexión a Internet para preguntar por las indicaciones tampoco. Dadas las circunstancias, nos bajamos en la entrada del pueblo y caminamos bajo la lluvia hasta el Baobab Beach Backpackers, con la idea de quedarnos a dormir allí. La mala noticia que nos dio el guardia al llegar fue que él no estaba autorizado a dar las llaves para una habitación, y que hasta las siete de la mañana no abrían la recepción, le preguntamos si nos dejaba quedarnos en la garita con él hasta que amaneciese, y muy amablemente nos llevó al comedor del hostal, una enorme carpa abierta en la que pudimos resguardarnos de la lluvia, tumbarnos en los bancos y dormir.

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Esta foto me la saqué al amanecer, pese la prueba de resistencia que estábamos viviendo, me sentía bien, en paz y a gusto conmigo mismo y con mi entorno. Hablé con el encargado y acordamos que íbamos a desayunar en el hostal como pago por el favor, pero el WiFi del hostal no funcionaba, y seguíamos sin saber cómo llegar a la casa de Romi.

Al final, tuvimos que acercarnos a la tienda de Vodacom para comprarnos una tarjeta SIM mozambiqueña, y por fin contactar con nuestra amiga Romi. Resultó que estábamos realmente cerca de su hermosa casa.

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FIN

Un día y una noche en los salares de Makgadikgadi

Los salares de Makgadikgadi son un cúmulo de salares perdidos en la sabana de Botswana; los restos del otrora enorme lago Makgadikgadi, que una vez cubrió un área más grande que Suiza, pero que se secó hace unos 10.000 años. La suma de todos los salares de Makgadikgadi ocupa una superficie mayor que el mismísimo salar de Uyuni, haciendo que sea el salar más extenso del mundo.

El día anterior habíamos alucinado con la belleza de la nada en Kubu Island, así que decidimos que teníamos que pasar un día y una noche en los salares de Makgadikgadi. La zona es realmente inhóspita, no vive nadie en los 150 kilómetros que separan Gweta (al norte de los salares) de Mopipi (al sur de los salares), y el terreno es peligroso, el barro salino tiene una consistencia parecida al cemento líquido y es fácil que el coche se quede atascado.

Además vimos el especial de Top Gear en Botswana (el video que sigue), y aseguran que ellos fueron los primeros en cruzar estos salares con un vehículo; con lo cual, para nosotros, que en comparación somos unos pardillos, la aventura se presentaba como un gran reto, sobre todo después de lo que nos pasó en Moremi

Resultó que el piso era firme, porque octubre es el final de la época seca, y por ende, el momento en el que el que la tierra está más dura, así que fue una gozada conducir sobre el salar, no nos hizo falta ni poner el 4×4. Bien es cierto que cuando nos poníamos a hacer giros y a serpentear con el todoterreno las ruedas se hundían bastante en la tierra, pero nada grave.

Makgadikgadi Pans

Al final, llegamos a un punto en el que sólo veíamos salar a nuestro alrededor, ni pastos, ni piedras, ni árboles; sal. Pasamos toda la tarde refugiados en la sombra que nos proporcionaba el coche, escuchando el silencio, sintiendo cómo la nada entraba dentro de nosotros, sintiendo nuestro cuerpo vibrar, conectándonos con el entorno.

La verdad es que los lugares desérticos tienen algo especial que es invisible a los ojos, y ya lo he experimentado tanto en el desierto del Thar en India, como en las dunas de Erg Chebbi en Marruecos.

Nada tiene sentido cuando te encuentras en medio de la nada, los únicos acompañantes son el sol durante el día y la luna con las estrellas de noche, y cobran gran importancia, se convierten en algo vital, son parte de tu vida. El acompañante fugaz es el viento, que viene y va, cuando viene lo sientes como nunca antes, y cuando se va deja espacio al vacío, al silencio absoluto, cosa que no había escuchado en 24 años de vida (es una sensación muy rara para el oído). Al final terminamos desnudos, porque, ¿qué sentido tiene llevar ropa?

Aquí os dejo nuestro día en los salares de Makgadikgadi resumido en 1 minuto; no os lo perdáis.

Los mayores retos surgen cuando menos te lo esperas

Sentí que mi cuerpo tocaba el suelo, mi colchoneta se había pinchado y tenía los músculos de mi espalda doloridos. Estaba intentando incorporarme cuando abrí los ojos, y vi que Carlos estaba intentado hacer lo mismo; la primera frase que brotó de mi boca fue “chicos, he tocado fondo”, Carlos se rió y contestó con su acento canario “¡buenos días hombre!”. Pese al percance con la colchoneta, se estaba a gusto dentro de la tienda de campaña, durante la noche varios animales salvajes e insectos habían interrumpido nuestro sueño, y al amanecer todo estaba más calmado, además, la temperatura era perfecta, lo cual no es muy común aquí en África.

Se estaba a gusto, pero estamos en el Delta del Okavango, en Botswana, y tocaba ir de safari al Moremi Game Reserve, una zona protegida dentro del área del delta, así que recogimos nuestra tienda, desayunamos los mismos cereales de siempre y nos montamos en el coche. Para cuando nos pusimos en marcha eran las 7:30 de la mañana, bastante tarde, teniendo en cuenta que los días anteriores nos habíamos puesto en marcha a las 5:30, pero bueno, pensábamos dormir en el área de Moremi, que está a tan sólo dos horas de coche de Maun, así que suponíamos que tendríamos tiempo de sobra (suponer es una costumbre muy mala jeje).

Vista Aerea Okavango
El Delta del Okavango desde la avioneta

Al principio la carretera estaba asfaltada, pero al de poco empezó un camino de tierra y polvo, lleno se socavones y con elefantes a los lados. Estábamos emocionados, por fin empezábamos a darle uso real al flamante todoterreno que habíamos alquilado, yo conducía a toda pastilla por entre arena y agujeros hasta que una barrera cortó nuestra marcha, una señora se acercó para abrírnosla, y a Carlos se le ocurrió la brillante idea de preguntarle dónde podríamos encontrar la siguiente gasolinera.

La mujer se sorprendió al escucharnos y nos dijo que la siguiente se encontraba a unos 400 kilómetros de allí, cerca de las Cataratas Victoria, pero que si queríamos ir a Moremi, y de allí a las Cataratas Victoria, gastaríamos por lo menos un tanque de gasolina entero, ya que sólo hay caminitos de arena.

Nos quedaba un tercio del depósito y teníamos en el maletero un bidón con 25 litros de gasolina, así que tuvimos que dar la vuelta y volver a recorrer los 50 kilómetros que nos separaban de Maun, repostar, buscar una tienda de souvenirs para que Christian pudiese comprar un imán y una banderita de Botswana, y 3 horas más tarde volvimos a ponernos en marcha, cruzamos la barrera de la señora, condujimos hasta la entrada del parque, pagamos la entrada (410 pulas los tres con el coche) y la noche en el campamento (810 pulas entre los tres), y entramos.

En la oficina de la entrada nos habían enseñado en el mapa qué carretera coger, pero adquirir el mapa costaba 100 pulas (9€), así que no lo compramos, creíamos que seriamos capaces de hacerlo por nuestra cuenta.

El Moremi es una zona protegida dentro del Delta del Okavango, pero no es un parque nacional al uso: está lleno de animales salvajes, no hay vallas que lo delimiten, los precios son muy caros para que poca gente acceda a él, y no está acondicionado para el ser humano (los campamentos no tienen vallas para protegernos de los animales salvajes, sólo hay caminos de arena, tierra, barro y zonas anegadas de agua, tampoco hay cobertura telefónica ni manera de pedir auxilio en caso de necesidad). Es, sin duda, el lugar más salvaje en el que he estado en toda mi vida.

Guepardo en Moremi (Botsuana)

Vimos un montón de animales: elefantes, hipopótamos, cebras, antílopes, un gueparpo (que hasta entonces no habíamos visto), un león y una leona, entre otros. Además, yo estaba pasándomelo genial conduciendo, el todoterreno iba como la seda por encima de la profunda arena. Le cedí el volante a Carlos para que él también pudiese disfrutar de la conducción, abrí la app de mapas que tengo en el móvil para chequear dónde estábamos y ¡DIOS! estábamos a 60 kilómetros de nuestro campamento, ya eran las cuatro de la tarde y teníamos que llegar allí antes de las siete si no queríamos recibir un regalito en forma de multa. Le metimos toda la caña que pudimos al coche, y empezó la aventura.

Tras media hora de conducción extrema en la que nos golpearnos varias veces con la cabeza en el techo, llegamos al campamento Third Bridge, a 18 kilómetros del nuestro, y aún teníamos una hora de luz.

Nada más pasar el campamento nos encontramos con la primera gran traba, una charca de agua de unos 20 metros de largo que anegaba la carretera, seguido de un puente de madera. Nos lo tomamos como si fuese el mayor reto de nuestra vida, yo salí del coche y comprobé la profundidad del mismo, no era nada profundo y aunque lo pasamos con mucha facilidad, estábamos nerviosos, y celebramos la hazaña.

Seguimos unos cuantos metros y nos encontramos con el inmenso pantanal de la imagen, estábamos cagados de miedo, no sabíamos si el coche sería capaz de pasarlo, era una mezcla entre incertidumbre, curiosidad, miedo y ganas, no medimos la profundidad, y entramos a todo trapo en él. Todo eran risas hasta que el morro se sumergió, una masa de agua cubrió el parabrisas y el agua empezó a entrar por las ventanas. Por arte de magia, el coche, que iba con la reductora en tercera, salió de allí a ralentí. Nos bajamos del coche incrédulos, gritando, saltando y celebrando, salía agua por todas partes, y pudimos comprobar que el capó estaba hundido, la matricula suelta, y el embellecedor de plástico roto, la verdad es que eran males menores, ya que nos habíamos enfrentado a que el coche se quedara atascado en el agua.

Una de las pozas que tuvimos que cruzar en Moremi (Botsuana, África)
Una de las pozas que tuvimos que cruzar en Moremi (Botsuana, África)

Metimos primera y seguimos nuestra ruta, pero cuando Christian engranó la segunda, el coche perdió fuerza y se apagó. Escalada de tensión, la situación se había puesto seria, el coche no tenía simples daños estéticos, parecía que algo en su interior estaba realmente jodido.

Tras varios intentos, el coche arrancó, pero al meter la segunda se volvió a calar. En un momento de tensión total, el coche arrancó y Christian decidió conducir en primera un buen rato antes de cambiar de marcha, el coche volvía a funcionar, pero la alegría dura poco en casa del pobre, otra poza de agua aparecía ante nuestros ojos.

Me metí en el agua para comprobar la profundidad del mismo, fue un momento muy tenso, porque sospechábamos que podía haber cocodrilos e hipopótamos sumergidos, aun así, era necesario, teníamos que cerciorarnos de que el coche sería capaz de cruzarlo, y no cometer el error que cometimos la vez anterior.

En el punto más profundo el agua me llegaba por las pelotillas, pero, ¿eso es mucho o poco? se me ocurrió volver al pantanal en el que casi hundimos el coche para ver cuanto cubría allí y comparar; ¡me cubría por encima de la cintura! Esto significaba dos cosas: una, que habíamos tenido una suerte de flipar por haber conseguido cruzar y no quedarnos atascados, y dos, que el segundo pantanal al que nos enfrentábamos era algo menos profundo.

Lo jodido era que el coche no funcionaba al 100%, y que cabía la posibilidad de que se parase en el agua. Una decisión complicada, ¿intentar cruzar hacia delante y arriesgarnos a que el coche se quede atrapado? ¿Y si conseguimos pasar el agua y nos encontramos más pozas bloqueandonos el camino? ¿intentar retroceder y arriesgarnos a que el coche se quede atrapado? ¿quedarnos allí mismo y dormir dentro del coche cruzando los dedos para que ningún animal salvaje nos ataque?

Se estaba haciendo de noche, estábamos solos en medio de la nada y obviamente no había cobertura telefónica, tampoco había tiempo, no sabíamos el alcance de la avería del coche. No sabíamos qué nivel de agua podía soportar nuestro Ford Ranger, y no conocíamos la técnica para cruzar aguas profundas con el todoterreno, pero teníamos que tomar una decisión, y ninguna de las opciones era del todo buena, todas ellas entrañaban peligros.

Un león y una leona descansando en la sombra (Botsuana, África)

Fue la decisión más dura de mi vida, máxima tensión, sin tiempo para meditar o buscar más alternativas que las arriba planteadas, Carlos y Christian, que habían conducido el coche a través de la primera y la segunda laguna respectivamente, querían que, en caso de cruzar la charca, fuese yo el que condujese el coche esta vez, porque yo era el que más experiencia tenía en conducción fuera de pista, y sí, me muevo bien en la nieve, y no tuve ningún problema en la arena, pero en mi vida había cruzado un río.

Acotamos las posibles soluciones a: que yo cruzase la tercera laguna y cruzásemos los dedos para que no hubiese más agua en el camino hasta nuestro campamento, o quedarnos allí a dormir y cruzar los dedos para que no nos atacase ningún animal salvaje.

Sentía toda la presión del mundo sobre mi, y mi dilema era: si intento cruzar, ¿estoy forzando la situación? ¿lo hago por orgullo?, y si decido no hacerlo, ¿soy un acojonado? ¿un gallina?. Tenía muy presente mi aventura en el Himalaya, aquel suceso fue un punto de inflexión en mi vida, y aprendí muchísimas cosas, a las duras y a las maduras, pero, ¿esta situación es comparable a aquella?.

Mi opción predilecta era subirme en el coche y cruzar, pero me preocupaba entrar en la charca, y acojonarme cuando el agua empezase a pasar por encima del capó y entrara en el habitáculo traspasando las puertas, no ser capaz de mantener la sangre fría, no ser capaz de seguir un ritmo constante y estable durante los 30 o 40 metros de extensión de la misma: los 15 segundos más largos de nuestras vidas.

Entré varias veces en la poza para buscar la zona más favorable para cruzar, buscando la zona arenosa menos profunda, intentando evitar el lodo, y… decidido, voy a cruzar, y voy a llegar al otro lado.

Entramos en el coche, puse la reductora, engrané primera, engrané segunda, y a una velocidad lenta pero constante empezamos a cruzar, estábamos callados dentro del coche, con la mirada fija en la otra orilla, nuestro único pensamiento era llegar, que el coche no se apagase, y alcanzar la orilla.

El coche se bamboleaba de lado a lado, el agua subía por encima del capó, pero no falló, y yo mantuve el ritmo constante, hasta que llegamos a la otra orilla. No hay palabras para describir lo que sentimos, liberamos toda la tensión gritando, gritando y gritando, yo le di una buena paliza al volante, y seguimos gritando. Nos abrazamos y paramos un segundo para beber agua y recobrar la calma antes de seguir.

El camino se bifurcó en una gran explanada de pura savana, cruzamos una zona arbolada, y cuando salimos de la misma, nuestra moral se fue literalmente a la mierda al toparnos de frente con otra pedazo de poza.

Salimos del coche destrozados, el sol ya había caído en el horizonte, y apenas había luz en el cielo, la poza era larguísima pero aun así entré en el agua con la esperanza de que no fuese demasiado profunda; el agua me llegaba hasta el ombligo, era jugársela demasiado, el coche no lo iba a soportar.

Dos leones descansando en la sombra (Moremi, Botsuana)
Dos leones descansando en la sombra (Moremi, Botsuana)

Estuvimos 5 minutos proponiendo soluciones: ¿jugárnosla e intentar retroceder las tres charcas para pasar la noche en el Third Bridge Camp? o ¿quedarnos en la gran explanada de la savana y dormir dentro del coche hasta que pasase alguien al día siguiente? Optamos por la segunda, paramos el coche y nos quedamos dentro, nos pusimos a organizar el espacio dentro del habitáculo para poder dormir cuando sucedió el milagro: Christian vio una luz en la oscuridad.

Arrancamos el coche, pusimos las luces largas y las de emergencia y tocamos la bocina, pero la luz había desaparecido. Christian y Carlos sacaron la cabeza por la ventana para gritar cuando la luz volvió a aparecer, era un todoterreno que estaba cruzando la poza que nosotros no nos arriesgamos a cruzar, y tras un momento de locura, condujimos hasta bloquear con nuestro coche su trayectoria.

Los del otro coche bajaron la ventanilla e intenté explicarles cual era nuestra situación mientras Christian me insistía a gritos que les rogase que condujeran nuestro coche a través del agua, pero la actitud de los chicos del otro coche hacia nosotros no era nada buena, nos dijeron “take off your shoes and drive through the water” con tono despectivo.

¿En serio? que entrase agua dentro y se me mojasen los pies era lo que menos me preocupada en ese momento, nuestro coche no funcionaba bien, y mientras les explicaba que el coche se nos había apagado repentinamente me cortaron con un “just follow us”.

Emprendieron la marcha sin esperar un sólo segundo, y les seguí a toda velocidad por la arena hasta que llegamos a la poza, en ese momento ellos entraron al agua y yo iba a ir por detrás.

Dentro de nuestro coche se escucharon todo tipo de gritos “¡Pero diles a ellos que nos lo pasen!”, “¡Diles que no funciona!”, “¡Nos vamos a quedar atascados en la mitad!” y la última antes de entrar con toda la determinación del mundo en el agua fue “¡¡NO SEAS TAN PUTO VASCOOO!!”. Para mi, la única manera de demostrarles a los del otro coche que estábamos en verdaderos apuros y que no éramos unos miedicas preocupados por mojarnos los pies era intentar pasar el agua como un campeón; si nos quedábamos atascados, suponía que ellos se verían obligados a ayudarnos, no nos dejarían a merced de cocodrilos e hipopótamos, ¿verdad?.

Entré en el agua con toda la determinación del mundo, era noche cerrada, y cuando los faros se sumergieron bajo el agua crearon un efecto fantasmagórico, parecía que estábamos metidos en la piscina de un hotel de noche.

El coche pasó el punto más profundo del pantanal y comenzó a emerger, parecía que estábamos cerca de lograrlo, yo seguía pisando el pedal de manera constante cuando el coche empezó a morir, perdió fuerza, las revoluciones cayeron de 3.000 a menos de 1.000 en un segundo, todas las luces del panel empezaron a parpadear, y cuando noté que el coche estaba a punto de calarse, pisé el embrague con el acelerador pisado a fondo, engrané primera, y el coche murió.

Me hirvió la sangre, saqué la cabeza por la ventana y grité volcando toda mi ira contra los del otro coche “I TOLD YOU!! I TOLD YOU!! THE CAR DOESN’T HAVE ENOUGH POWER!!”. Vi que el agua cubría tres cuartos de las ruedas, y salí por la ventana. Los del otro coche vieron que nuestro coche estaba atascado, y se bajaron para ver cómo podían ayudarnos, se trataba de un guía botswanés, y un ingeniero mecánico bávaro.

Era evidente que el coche no funcionaba, y su actitud hacia nosotros cambió radicalmente, probamos a encenderlo, y aunque arrancó un par de veces, volvía a apagarse repentinamente, así que sacaron una cuerda y buscamos a ciegas bajo el agua un anclaje para amarrar nuestro todoterreno y remolcarlo.

Tiraron de nuestro Ford Ranger para sacarlo del agua y lo remolcaron por los caminos de arena, cruzamos a remolque la siguiente poza (la que destrozó nuestro coche), y mientras nos dirigíamos camino al campamento, el Toyota Hilux que nos remolcaba se quedó atascada en la arena; putadón.

Por arte de magia, nuestro coche arrancó, e intentamos tirar de ellos marcha atrás para sacarlos de la duna, pero no teníamos suficiente potencia ni tracción para sacarlos, así que nos bajamos todos del coche en aquel entorno infestado de animales salvajes en su hora de la cena, desatamos los coches, empujamos el nuestro hacia atrás, desenterramos las ruedas de la Hilux y lo empujamos con todas nuestras fuerzas.

Yo estaba descalzo y tenía toda la ropa mojada, además estaba justo detrás del tubo de escape, y el humo a presión que salía del motor hacía que los granos de arena saliesen disparados a toda velocidad pelándome la piel, pero entre todos, con el extra de fuerza que da la adrenalina, y gritando de rabia, conseguimos que el coche empezase a salir del atolladero.

El ingeniero alemán se montó en nuestro coche y lo condujo hasta el campamento en primera con la reductora; parecía que el motor iba a reventar, pero él aseguraba que teníamos agua dentro de los pistones del motor, y que necesitábamos expulsarla.

Un guepardo durmiendo en Moremi, Botsuana.
Un guepardo durmiendo en Moremi, Botsuana.

Llegamos al campamento, una hiena merodeaba por la zona, y aparcamos el coche. ¿Salvados? charlamos con el ingeniero y el guía, nos comentaron que el camino que habíamos tomado no era el camino principal, pero como nos habíamos negado a pagar 10 euros por un mapa a la entrada, no teníamos ni idea de que estábamos perdidos.

Cenamos (el alemán nos dio una cerveza fría a cada uno), y tras calmarnos un poco, abrimos el capó del coche; más problemas. El filtro del aire estaba lleno de agua, bloqueando la entrada de aire al motor, y como habíamos conducido entre arena y polvo después de que le entrase agua, estaba lleno de barro. El motor tampoco se libraba, había entrado agua dentro, y el aceite (que debería ser negro) era una pasta blanquecina, parecida al jabón. El filtro del aire podíamos limpiarlo un poco con nuestras manos y dejarlo secar durante la noche, pero lo del aceite era bastante grave, necesitábamos cambiarlo, porque estando el coche en esas condiciones no íbamos a ser capaces de cubrir los 150 kilómetros que nos separaban del pueblo más cercano, Maun.

Si conseguíamos el aceite, tanto el guía como el ingeniero alemán nos ayudarían a hacer el cambio de aceite, pero como el coche no tiene manual de instrucciones ni teníamos acceso a Internet, no sabíamos que tipo de aceite ni cuanta cantidad nos hacía falta, y con ese plan nos metimos en nuestra tienda de campaña para dormir.

El siguiente día por la mañana, un campista sudafricano se acercó para echar un vistazo al coche, y nos dijo que su compañero tenía 5 litros del aceite sintético que nos hacía falta, así que le compramos el bote por 400 pulas (36€), y nos dispusimos a hacer el apaño. Nos hicieron falta un par de herramientas que nos dejó el ingeniero alemán, pero conseguimos vaciar el motor de aceite.

Montamos un cristo importante, porque los coches modernos son más difíciles de reparar que los antiguos por su complejidad, pero… del motor salieron aproximadamente 8 litros de aceite, y sólo teníamos 5 para sustituirlo. Conseguimos 2 litros más de aceite en la oficina del campamento, y aunque era otro tipo de aceite, y aunque faltaba 1 litro para alcanzar el nivel óptimo de fluido, lo vertimos todo en el motor del coche, le pusimos el filtro del aire ya seco, y la bestia arrancó.

Rumbo a la civilización a bordo del remendado Ford Ranger (Botsuana. África)
Rumbo a la civilización a bordo del remendado Ford Ranger (Botsuana, África)

Nos hicieron pagar 100 euros extra por haber pasado la noche en un campamento que no era el que habíamos reservado, y nos marchamos con el guía al volante de nuestro coche; el alemán, que estaba de luna de miel con su mujer, le convenció al guía botswanés para que viniese con nosotros.

Guiamos a la pareja alemana hasta otro campamento (el campamento en el que supuestamente debíamos haber pasado la noche), vimos tres leones, y el guía botswanés voló al volante de nuestro Ford Ranger (luego tuvimos que pasar por el taller a arreglar la suspensión…); en dos horas y media habíamos recorrido los 150 kilómetros que nos separaban de Maun.

CONCLUSIÓN Y MORALEJA

África es un lugar salvaje, un lugar lleno de peligros y dificultades para el ser humano. Esto no es Asia, donde con un bañador de flores y unas chancletas Havaianas te puedes apañar y además parecer el tío más aventurero del mundo; los animales mandan, y si te equivocas estás muerto. Apenas hay poblaciones humanas, olvídate de las carreteras, el calor es extremo, el sol quema y su luz es cegadora, si se te estropea el coche te quedas tirado en medio de la nada, y puedes no ver a nadie incluso en días. Nosotros no íbamos preparados, y ni siquiera sabíamos que no lo estábamos.

Material apropiado

Tuvimos muchísima suerte; alguien nos encontró, nos dejaron las herramientas, un campista tenía el aceite que nos hacía falta, el guía nos condujo de vuelta gratis, etc.

Pensábamos que con tener 25 litros de diesel en el maletero y algo de agua podíamos tirar millas, pero estábamos equivocados, hace falta tener un par de ruedas de repuesto (pueden reventar por el calor, las rocas, los troncos…), un gato bueno (no el típico en forma de X), una bomba de aire (para jugar con la presión de los neumáticos dependiendo del terreno), 5 litros de agua por persona y día, al menos el equivalente a otro depósito de combustible en bidones (en el Kalahari se pueden recorrer 1.200 kilómetros sin gasolineras), un kit de herramientas básicas, madera para hacer una hoguera (el fuego ahuyenta a los animales salvajes), etc.

Por todo ello, viajar low cost de safari, como lo hemos hecho nosotros, es peligroso y poco recomendable.

Conocimiento

Aparte de lo anteriormente mencionado, es necesario saber conducir fuera de pista: manejarse en arena, sobre tierra, en el lodo, cruzar pozas o ríos, etc. También importante tener conocimientos básicos sobre supervivencia, estás en un entorno 100% salvaje, puede pasarte cualquier cosa, y hay que estar preparado para apañarse solito: la experiencia es un grado.

Madurez

Constancia y estabilidad, paciencia, calma, cabeza fría. Hay que saber amoldar lo salvaje a uno mismo, y saber amoldarse uno mismo a lo salvaje, encontrar el equilibrio; make it confortable.

Ah! Y sobre todo, no celebrarlo hasta llegar a meta, no relajarse hasta que esté hecho: cuando llegues a destino, aparques, y apagues el motor.

Land Rover Botswana
Las mayores aventuras suceden cuando uno menos se lo espera.

Sobrevolar el Delta del Okavango en avioneta

El Delta del Okavango es un lugar de lo más inusual, ya que se trata de un delta que no desemboca en el mar. Situado en el norte de Botswana, recibe el agua del río Okavango, que nace en Angola, y termina perdiéndose en el desierto del Kalahari. Destaca también por ser el único lugar del mundo en el que existen leones nadadores.

Ha sido una casualidad del destino la que nos ha traido tan pronto al Delta del Okavango; no nos dejaron cruzar la frontera entre Sudáfrica y Zimbabwe, porque la compañía que nos alquiló el coche, Thrifty, sólo nos permite entrar a Zimbabwe por el norte, desde Botswana, para acceder a las Cataratas Victoria. Total, que hemos terminado en el Delta del Okavango, y como hemos llegado al mediodía, y no había tiempo para adentrarnos con nuestro todoterreno en el humedal, hemos decidido sobrevolarlo en avioneta (aquí lo llaman scenic flight).

Llegar y besar el santo, después de comer y conectarnos a Internet tras varios días de incomunicación, sobre las 15:30, hemos decidido que queríamos sobrevolar el delta en avioneta, una pareja de españoles que está de luna de miel, Miriam y Reinaldo, se ha unido al plan, y a las 16:30 ya estábamos en el aeropuerto pagando los 60€ que nos ha costado la actividad. A las 17.00, mientras caminábamos por la pista, empezaba a sentir la emoción del momento, iba a subirme por primera vez a una avioneta, y nada menos que para sobrevolar el mítico Delta del Okavango, que tantas veces he visto en los documentales de La2. Tras esperar 10 minutillos, ha aparecido la avioneta, y yo me he sentado al lado del piloto; primera fila.

La verdad es que todo ha ido bastante rápido, el plan ha tardado menos de dos horas en hacerse realidad, y hasta que el avión ha empezado a correr por la pista de despegue no he sido 100% consciente de que estaba metido en una avionetilla en África, lo cual, a primera vista, no suena muy seguro. Hemos tomado velocidad, y al de poco hemos empezado a “flotar” en el aire; una sensación de la leche.

Avioneta Delta del Okavango

Vista Aerea Okavango

El vuelo ha durado 45 minutos, lo suficiente para presenciar paisajes nunca antes vistos y avistar una pila de animales: elefantes, búfalos, avestruces, hipopótamos, jirafas, cebras, antílopes y aves de todo tipo. Para mejorar el momento, el sol caía en el horizonte, tiñendo el cielo con su cálida luz rojiza.

Sin duda, la experiencia merece la pena, no sólo por el hecho de volar en avioneta, que da bastante adrenalina, sino por la cantidad de animales que se pueden ver y la belleza del paisaje. Mientras volábamos, los nervios del principio se convirtieron en tranquilidad, felicidad y armonía, puede que sea la mezcla del paisaje y el buen rollo de la compañía, o puede que sea algo distinto, ¿la magia y la energía del lugar?

Non Gogoa Han Zangoa avioneta

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