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Cómo subir al Cristo Redentor (Rio de Janeiro)

Subir al Cristo Redentor del Corcovado en Rio de Janeiro no es tarea fácil; puede llevar medio día (toda una mañana en nuestro caso). Existen 3 maneras diferentes de subir al cristo; se puede subir en el tren del Corcovado, en furgoneta (van como le llaman ellos) o a pie. En este post os contamos nuestra experiencia y cuál es la mejor manera de subir al Cristo Redentor.

Situada en la cima del monte Corcovado (710 metros de altura), uno de los morros más altos de la ciudad carioca, la estatua del Cristo Redentor o Cristo del Corocovado preside y vigila la ciudad de Rio de Janeiro desde las alturas. Si las nubes lo permiten, es posible ver el Cristo desde muchos puntos de Rio, y se ve aun mejor desde la distancia, desde ciudades aledañas. Las vistas desde el Cristo son también espectaculares; se puede ver toda la ciudad de Rio, la bahía y las montañas en todas direcciones. El cerro del Corcovado está dentro del Parque Nacional de la Tijuca, un pedazo de naturaleza exuberante. La estatua del Cristo mide 38 metros, es la estatua Art Decó más grande del mundo y está reconocida como una de las siete maravillas del mundo moderno.

Visitar el Cristo Redentor es casi obligatorio para los turistas y viajeros que pasamos por Rio. Lo malo es que miles de personas intentan llegar al Cristo Redentor del Corcovado todos los días, y las colas duran horas…

Cómo subir al Cristo Redentor del Corcovado

Como ya hemos comentado, hay 3 formas de subir al Cristo; en tren, en van y a pie. El punto de partida es la estación de Cosme Velho para todas.

Subir al Cristo en el tren del Corcovado

Es la manera más romántica de subir al Cristo. Intentar subir en tren al Cristo Redentor del Corcovado sin haber reservado con antelación es sinónimo de esperas y colas. Es complicado conseguir un billete para un tren que salga antes de hora y media. Por ejemplo, si llegas a Cosme Velho a las 9.30, es muy probable que tengas 30 minutos de cola en la taquilla, y que consigas el billete para el tren de las 11.30. Los trenes salen cada media hora o cada 20 minutos dependiendo del día. Los trenes parten desde la estación que está en la base de la montaña, en el barrio Cosme Velho.

Lo bueno del tren es que sube casi hasta la cima en cosa de 20 minutos. Después solo queda tomar un par de ascensores o subir por las escaleras hasta la base del Cristo. La mejor manera de subir al Cristo de Rio es reservar los billetes del tren con antelación; la reserva se puede hacer online en la página oficial del Tren del Corcovado. Pero ojo, que no venden para el mismo día.

Subir al Cristo en van

Nosotros optamos por subir al Cristo del Corcovado en furgoneta, o como ellos llaman, van. Al ver que tendríamos que esperar un par de horas para subir en tren, nos dejamos engatusar por el ejército de comerciales del servicio de furgonetas. Nos prometieron el mismo precio que el tren, y nos subían al momento, sin esperas. Nos dijeron que hacían una parada en el mirador de Santa Marta, otra en el Centro de Interpretación que está a medio camino y que después llegaríamos al Cristo. Fue verdad a medias.

Nos metieron en la van y al de 2 minutos paramos para bajarnos en la taquilla y comprar los billetes. Aquí pagamos solo la mitad del precio que nos habían dicho, nos dijeron que el resto se pagaba arriba. Volvimos a la furgoneta y nos llevaron hasta el mirador de Santa Marta; un helipuerto con unas vistas impresionantes de Rio, la bahía y el Cristo. Nos volvimos a meter en la furgoneta y nos subieron hasta el centro de interpretación. Allí tuvimos que pagar el resto de la entrada, y nos dieron hora para subir en furgoneta hasta la cima… pero para una hora más tarde. Os pongo en situación; nos subimos a la furgoneta a las 10.30 en Cosme Velho, llegamos al centro de interpretación sobre las 11.15, y nos dieron hora para tomar la furgo que nos llevaría al Cristo a las 12.30. Esperamos una hora allí, y a las 12.30 nos dejaron pasar a la cola para subir a la furgoneta. Sí, cola de nuevo. Tras media hora de cola, 10 minutos de furgoneta y otros 10 minutos de escaleras (hay ascensores pero tenían mucha cola), llegamos al Cristo Redentor.

Para bajar no hay que hacer mucha cola, y sobre todo, no hay esperas, todo va más fluido.

Subir al Cristo a pie

Otra opción es subir a pie al Cristo de Rio. Lo malo es que se sube por el mismo camino que suben las furgonetas. La acera es muy estrecha o inexistente en muchos tramos, y las furgonetas pasan a toda pastilla. El camino pasa por al lado de la favela de Santa Marta; algunos dicen que es peligroso, mientras que para otros es una oportunidad de ver de cerca una favela. Es la mejor opción para quienes quieran subir gratis al Cristo Redentor, pero la subida de 6 kilómetros es dura.

Mejor manera de subir al Cristo Redentor del Corcovado

Es complicado determinar cual es la mejor manera de subir al Cristo Redentor de Rio. El tiempo de espera tanto subiendo en furgoneta como subiendo en tren es parecido, a no ser que se reserven los billetes del tren del Corcovado con antelación. La subida en tren es pintoresca, pero en furgoneta se accede al mirador de Santa Marta, que ofrece unas vistas espectaculares. Para los que quieran subir gratis al Cristo Redentor y/o prefieran hacer la caminata y conocer el entorno, la opción de subir a pie es la más atractiva.

Conclusiones de la visita al Cristo Redentor

Aunque el Cristo Redentor del Corcovado genera un gran interés por ser una de las 7 maravillas del mundo moderno, no es tan impresionante como por ejemplo el enclave arqueológico de Petra o el palacio del Taj Mahal. Desde la cima del cerro del Corcovado, la estatua del Cristo no da la sensación de ser tan grande. Las vistas sobre la ciudad son preciosas, pero en Rio de Janeiro hay muchos morros con vistas iguales o mejores y mucho menos masificados; como por ejemplo el Pan de Azúcar (se sube en teleférico) o Dos Hermanos (se sube haciendo senderismo).

A los pies del Cristo hay un mirador desde el cual se puede ver toda la ciudad de Rio y los alrededores, como la bahía y los morros que salpican la costa. Este mirador suele estar abarrotado de turistas intentando captar la foto de su vida con el Cristo; abriendo los brazos igual que el Cristo, posando con morritos para la cámara, etc. Hay un montón de personas tiradas en el suelo intentando conseguir el ángulo necesario para que todo el Cristo quepa en la foto y es imposible caminar por el mirador sin irrumpir en la foto de decenas de personas.

Subir al Cristo si el día está nublado o hay niebla no merece la pena. Con niebla no se pueden ver las vistas y muchas veces no se puede ver ni el propio Cristo. El tiempo cambia muy rápido en Rio de Janeiro, por ejemplo, cuando empezamos a subir al Cristo el cielo estaba totalmente claro, y justo cuando llegamos a la cima empezaron a surgir las nubes. De repente las nubes nos bloquearon la vista y la niebla solo nos permitía ver el Cristo a ratos.

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