Romulo y Remo

La curiosa correlación entre la leche y el desarrollo de las civilizaciones

Los humanos pueden digerir la lactosa, el principal carbohidrato en la leche, sólo gracias a una encima llamada lactasa. Pero dos tercios de los humanos dejan de producir la encima después del periodo de lactancia. Un documento* reciente argumenta que esta peculiaridad genética ayuda a explicar porque algunos países son ricos y otros pobres.

Conocer otras culturas y otras formas de vivir es uno de los mayores atractivos de viajar. Una cosa que no pasa desapercibida cuando salimos de nuestra burbuja occidental es la “pobreza” material en la que vive la mayor parte de los seres humanos. Esto da qué pensar… los europeos salimos de nuestro trocito de mundo y nos dedicamos a conquistar otras tierras en las que el “desarrollo” (al menos el armamentístico) era menor, pero, ¿por qué tenían los antiguos europeos ese afán explorador y conquistador? ¿por qué se desarrolló más la tecnología? La respuesta que siempre me he dado a mí mismo es que la necesidad agudiza el ingenio, y que los europeos tuvieron que esforzarse más para sobrevivir, por ejemplo, que los habitantes del sudeste asiático, donde el clima es más agradable y la naturaleza exuberante. Ahora un estudio muestra cual pudo ser uno de los factores que permitió el prematuro desarrollo económico de la civilización europea.

Justin Cook, de la Universidad de California, emplea datos sobre los distintos movimientos migratorios durante la historia para estimar la composición étnica de 108 países de África, Europa y Asia en el año 1500. Entonces, calcula qué proporción de la población era capaz de digerir la lactosa utilizando los datos referentes a la tolerancia a la lactosa de cada grupo étnico.

Los datos son claros, los países de la Europa occidental son los que mayor tolerancia a la lactosa muestran; el 96% de los suecos mantenía la encima, mientras que los niveles más bajos se encontraban en la África Subsahariana y el Sudeste Asiático.

Las civilizaciones que podían digerir la lactosa usaban los recursos de una manera más eficiente. Podían extraer “líquido energético” de su ganado, además de pieles, fertilizante, fuerza de arrastre y carne. La leche ha podido ayudar de varias maneras: tiene grasa, proteínas, vitaminas y minerales que equilibraban la dieta precolonial, reduciendo la incidencia de las enfermedades. Empleando la leche de animales como sustituto para la leche materna, se podía reducir el periodo de lactancia, y por lo tanto el tiempo que una mujer debía dedicar a su retoño. Todo esto sugiere que las civilizaciones que ingerían leche tenían un potencial de crecimiento poblacional mayor.

Según la teoría de Me Cook, cuando las personas se agrupan, el crecimiento despega. Los mandatarios tienen más facilidades para construir infraestructuras y administrar leyes. Las ciudades se pueden desarrollar, lo cual permite que los trabajadores se especialicen. La innovación tecnológica estalla, y ejércitos más poderosos pueden defender la producción. Claro queda que en la época precolonial la densidad poblacional era sinónimo de riqueza. Un único factor (aunque sea “la leche”) no puede explicar el mantenimiento de la riqueza a largo plazo, pero la teoría del señor Cook merece ser “ordeñada”.

 

* “The role of lactose persistence in pre-colonial development” de C. Justin Cook, Journal of Economic Growth, Diciembre 2014