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Ella y Adam’s Peak; en el corazón de Sri Lanka

Tras pasar poco más de una semana por lugares de playa en el sur de Sri Lanka, tocaba un pequeño cambio de planes, dirigiéndonos al interior, a la zona montañosa de Sri Lanka. En lo que a nosotros respecta, siempre guardaremos Sri Lanka con un cariño especial. Recomendaremos siempre visitarlo, es su variedad de actividades, lo exótico del lugar y sus gentes tan amables lo que termina por engancharte a este cachito de tierra al sur de la India.

Ella

De modo que mochila en mano nos disponíamos a dirigirnos a Ella, un pueblito en el interior de Sri Lanka en el que teníamos pensadas varias actividades. Tras varias horas de viaje en autobús por verdes parajes llegamos a nuestro destino. Allí, desde Tangalle nos habían recomendado una guest house y habíamos hablado con su propietaria, de modo que, estaba esperándonos en la parada del autobús a nuestra llegada. Los costes del autobús no fueron más de un euro por persona para varias horas de trayecto, los buses públicos son realmente baratos. La habitación doble tuvo un precio de 8 euros.

El pueblo esta situado entre montes, se dan unas vistas realmente bonitas gracias al verde intenso que adorna todas las montañas de alrededor. A lo largo de la carretera principal del pueblo numerosos bares, restaurantes y guest house llenan de vida turística sus calles.

Adrian Perez Vibiano

Calle principal en Ella

El plan aquí fue sencillo, uno de los días subir a Ella rock. Una roca enorme contigua al pueblo, la cual es posible subir sin gran esfuerzo. Para acceder a la ruta que sube la roca hay que caminar un pequeño trecho por las vías del tren, estas vías están en activo, por lo que deberás andar con cuidado de esquivar el tren cuando este se aproxime. De camino al punto de subida se puede ver una inmensa cascada a escasos metros de ti. El camino hasta el punto más alto de Ella rock no es más de dos horas y media desde que te pones en marcha, parajes llenos de verde, arboles inmensos y densa vegetación son los compañeros de trayecto. Una parada recomendable antes de salir del país.

Ella waterfall

Cascada de camino a Ella rock

Ella rock train

Caminando por las vías del tren

Aquí también hicimos un curso de cocina, en el que cocinamos con la señora que regentaba nuestra guest house las 5 personas que estábamos alojadas en aquel momento. Cocinamos diferentes tipos de curry con arroz. Una experiencia bonita aunque un poco “cara”8 euros por persona para dos horas de clase, después incluye la cena que tu mismo has cocinado previamente. Que por cierto, nos quedó deliciosa, que nadie lo dude.

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Cocinando curry

Además de estas actividades, también hay oportunidad de visitar las plantaciones de té y sus correspondientes fábricas, algún que otro templo por los alrededores y a subir otro pequeño monte llamado, mini Adam’s peak, haciendo referencia a su hermano mayor el Adam´s Peak situado a unas horas de este lugar y el cual iba a ser nuestra siguiente parada.

Adam’s Peak

Para llegar al Adam’s Peak se debe coger un tren en el mismo Ella, el cual tenía un precio de 0’75 euros por persona. En verdad, pagamos este precio por el trayecto entre Ella y Candy, ya que creíamos que el Adam’s Peak estaba situado aquí, después nos dimos cuenta que no y tuvimos que retroceder a mitad de camino. Candy era una ciudad situada más al norte de Ella, a unas 6 horas de trayecto en tren, famosa entre los viajeros por tener numerosos templos y diferentes museos y actividades que realizar, finalmente jamás llegamos a ir a este lugar.

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Trayecto Ella – Candy

Este trayecto en tren esta situado en el centro de Sri Lanka y es una de las rutas más bonitas de tren del mundo según no se que revista, tampoco es necesario el nombre, el caso es que es una ruta especialmente bonita, con numerosas cascadas, montes y pequeños pueblitos.

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Vistas desde el tren

Retrocediendo en tren, finalmente nos bajamos en la parada adecuada, Hutton. Cogimos un bus que nos llevó a un pueblo situado en las faldas de Adam’s Peak y pagamos 7 euros entre cuatro personas por una misma habitación. Es una de las actividades clave a realizar en Sri Lanka, despertar de noche a eso de las 3 de la mañana y comenzar a subir los cientos de escalones que dan lugar a la cima, una vez allí, disfrutar del amanecer. En lo que respecta a nosotros tuvimos un poco de mala suerte, el mal tiempo esos días y que dos de los cuatro integrantes del grupo estaban con males estomacales, no pudimos realizar la subida, quedará pendiente para la próxima.

Aquí finalizaba nuestra estancia en Sri Lanka, un lugar especial, que nos quedará grabado en la retina, con muchísima variedad de planes  y paisajes increíbles. Cogimos un bus interminable hasta Colombo, y después otro hasta el aeropuerto, pasamos la noche allí para el día siguiente dirigirnos a MALDIVAS.