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I want to fuck you! Can I?

Los indios son gente muy amigable, en cuanto ven a un occidental (y aunque no sepan una palabra de inglés) se acercan e intentan interactuar. Cualquier lugar y cualquier momento les parece bueno para acercarse, sacarse una foto con nosotros y pedirnos el Facebook, el número de contacto indio y el Whatsapp. Ah! Y te dicen que eres su “best friend”.

Después, suben la foto al Facebook con alguna frase tipo “with my new spanish friends”, y durante los siguientes días se dedican a escribirnos sin cesar. Suelen preguntar qué tal estamos, dónde estamos, qué hacemos, etc. a veces hasta se desplazan al pueblo en el que estemos para pasar la tarde con nosotros.

Muchas veces es agradable tener un amigo local, facilita mucho las cosas, pero otras veces la situación se va de madre. Cuando empiezan a ponerse demasiado pesados empezamos a contestarles menos y menos, con monosílabos (como hace la chica que nos gusta cuando le damos la chapa y pasa de nosotros, igualito), y entonces empiezan a escribir cosas siniestras tipo “I miss you my friend”, “Where are you? I need you”, y cosas por el estilo.

El caso más extremo

El caso más extremo le pasó a Adrián. En el tren de Jalgaon a Ahmedabad eramos los únicos occidentales, e íbamos en el mismo compartimento con una familia india. La familia entabló relación con Adrián (no es raro, normalmente ofrecen comida y bebida, para los indios los invitados somos como dioses; “guests are gods”), y le ofrecieron comida; hablaron un buen rato con él. Yo mientras tanto estaba en la litera de arriba, escribiendo para el blog como un autista.

De repente, apareció un chico; estaba bien vestido, tenía un iPhone… parecía un indio de buena familia que había tenido la oportunidad de recibir educación. El chico en cuestión tenía 19 años, se sentó al lado de Adrián y se unió a la conversación que Adrián tenía con la familia. No es raro, en India cualquiera se acopla en cualquier lado, así que nadie sospechó nada. El chico siguió el ritual que todos los indios siguen: fotos, Facebook, contacto. Llegamos a Ahmedabad, nos bajamos del tren y nos despedimos del chico, fin de la historia, ¿o no?

Al de unos días, el chico le escribió a Adrián. Al principio parecía una conversación normal: “¿Dónde estás?”, “¿A dónde vas?”… I want to fuck you! Can I? :O

messenger conversation

 

Esto puede sorprender de primeras, pero una vez entiendes cómo interactúan los indios entre ellos, no llama la atención que sean tan directos a la hora de reclamar sexo, no saben ligar porque nunca han ligado. Suponemos que si reprimes durante toda la vida el impulso sexual que los humanos tenemos, no es complicado que pasen estas cosas.

Lectura recomendada:

Cabe decir que, en general, los indios nos han intentado ayudar cuando nos han visto perdidos (te ayudan cuando ellos no tienen ningún interés específico ni van a cobrar una comisión por llevarnos a algún lado), y los momentos de risas con las familias y los niños que nunca han visto un blanquito son inolvidables.

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