1653824_618592634939548_787636528911552522_n

Kanchanaburi y las cascadas del Parque Nacional de Erawan

Situado a dos horas y media en tren de Bangkok y tras pagar 100 bhats por persona (no llega a 3 euros), nos dirigimos a Kanchanaburi, un pequeño y tranquilo pueblo que ofrece conexiones de autobús con el Parque Nacional de Erawan.

Kanchanaburi tiene varios puntos interesantes: uno de ellos, es el puente sobre el río Kwai, el de la famosísima película “El puente sobre el rio Kwai”. Se puede llegar andando 30 minutos desde la zona de mochileros de Kanchanaburi, cercana a la estación de trenes. Se puede llegar con facilidad al puente y visitarlo sin tener que pagar ninguna entrada ni nada por el estilo.

puente-sobre-el-rio-kwai_6678661

Además de el puente, hay un gran night market al lado de la estación de tren donde se puede encontrar todo tipo de comida tailandesa. Merece la pena si quieres comer barato, comprar ropa, gafas o hasta cuchillos si era lo que querías, y ver la actividad de la gente local; fue divertido.

10649761_10205933174513607_8057119379291328532_n

Alojamiento

Nos alojamos en el Jolly frog, recomendado por la Lonely planet, no dejó indiferente, por 6 euros dormimos en una habitación doble. Un lugar al lado del rio con un jardín enorme. Hamacas y sillas llenaban el jardín, corrías el riesgo de no hacer nada en todo el día.

La comida aquí también era barata, por lo que el sitio se convertía en un reclamo para turistas a las horas de comer. Eso sí, por la noche escuchábamos cómo algún animalito (no sabemos si ardilla o rata) correteaba por la parte interior de la pared y el techo.

Erawan National Park

Nos transportamos hasta el parque nacional en autobús, hora y media de trayecto por 1,5 euros/persona. El parque nacional tenía un coste de 8 euros por persona, relativamente caro para lo encontrado en Asia hasta el momento.

10376737_618592798272865_510606664554350105_n

A pesar de ello, pasamos un día genial. El parque contiene 7 niveles, y una gran cascada en cada nivel, a medida que vas hacia arriba subiendo por los diferentes niveles, vas encontrando diferentes cascadas, con diferentes formas y niveles de agua en cada una de ellas. En los primeros niveles se agolpa más gente; locales y turistas de diferentes nacionalidades. A medida que subes y dejas atrás esos primeros niveles, el número de gente disminuye y se puede disfrutar de baños más tranquilos. El lugar nos recordó a Urederra, en Navarra, es el color del agua y las pozas por lo que encontramos esta semejanza entre ambas.

Una vez de regreso en Kanchanaburi, cenamos en el night market y disfrutamos de su vida nocturna: a lo largo de la carretera hay numerosos bares, así que tomamos una cerveza disfrutando de la música en directo.

El siguiente día en Kanchanaburi fue relax total, coger fuerzas para el día siguiente cruzar la frontera a Myanmar, varias horas de viaje cruzando una frontera por el monte nos aguardaban, por lo que se hacía necesario recuperar un poco las fuerzas.