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Riga: donde viven las mujeres más guapas del mundo

Riga es la capital de Letonia, una ciudad de lo más tranquila y coqueta. En Riga hay una marcada diferencia entre el centro de la ciudad, que está lleno de chicas despampanantes que caminan en tacones por las adoquinadas calles, y las afueras, llenas de edificios descuidados y aparentemente deshabitados.

Desde que en agosto de 2009 pisé Letonia, lo tengo claro, allí viven las mujeres más guapas del mundo. Puede que llegue el día en el que visite otro rincón del planeta en el que el sexo femenino me sorprenda aun más, pero hasta la fecha, Riga la mejor. Aun así, no todo se reduce a eso en la capital letona, hay edificios maravillosos e iglesias espectaculares.

Dos letonas con sus trajes tradicionales

Dos letonas con sus trajes tradicionales

El de Letonia y Lituania fue mi primer viaje por el norte de Europa, y la arquitectura me impacto: el centro histórico de Riga ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, por su arquitectura Art Nouveau y su arquitectura de madera del siglo XIX.

Pasamos casi 10 días en Riga, así que tuvimos tiempo de sobra para familiarizarnos con la ciudad, incluso un día fuimos a Jürmala, una zona de playa en el Mar Báltico.

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Catedral de Riga

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Iglesia ortodoxa letona

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Edificio similar al Palacio de la Ciencia y la Cultura de Varsovia

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Museo del Ferrocarril

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Río Daugava cruzando Riga

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Parque en Riga

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Vista del Centro Histórico desde el otro lado del río

Me llamó especialmente la atención la cantidad de strip clubs que había en Riga, nosotros no entramos a ninguno por varias razones: había que pagar, mis amigos tenían novia y yo era menor de edad. Pero era divertido ver cómo venían los relaciones públicas a intentar vendernos entradas, nosotros hablábamos en euskera entre nosotros para que no nos entendiesen y uno de ellos tras reconocer de qué idioma se trataba, nos dijo “Etorri! Merkea! Neska gogorrak!” que significa en castellano “¡Venid! ¡Barato! ¡Chicas potentes!”. Otra cosa que vi por primera vez en Riga, que a posteriori he visto en todas partes de Europa, y que creo que deberíamos importar, es la costumbre de poner mantitas en las terrazas de los bares, para poder protegerse del frío mientras se disfruta de tomar el aire fresco.

Letonia ha sufrido un decrecimiento de la población dramático desde el colapso de la Unión Soviética, y hoy en día llama la atención ver grandes parques y plazas perfectamente cuidados pero que están vacíos, no hay suficiente gente para dar uso a todas las infraestructuras. Y por último, me sorprendió la cantidad de árboles que hay rodeando la ciudad; el paisaje es 100% llano, algo con lo que no estaba familiarizado, y todo está plagado de densos bosques. Esta circunstancia hace que los ríos recojan el ámbar de los árboles, lo cual da su característico color negro a los ríos de la zona.

Cuidado con l@s timador@s

El día que llegamos a Riga nos timaron tres veces:

  1. Nos paró un chico en medio de la calle para decirnos que tenía solo monedas y que necesitaba un billete para el peaje que hay que pagar si se quiere acceder en coche al centro histórico de Riga. Así pues, le cambiamos sus monedas por un billete sin ningún problema. El chico muy majo en todo momento, nos dijo cuáles eran los principales punto turísticos de la ciudad y se marchó con prisa. Cuando fuimos a pagar con esas monedas, nos dimos cuenta que nos había dado Litas (la moneda Lituania) que valían como diez veces menos que los Lats (moneda de Letonia) que le dimos.
  2. La primera noche en Riga salimos a tomar algo a una terraza, la cerveza estaba baratísima, menos de un euro por medio litro de cerveza. Preguntamos al camarero si el precio de esa noche coincidía con el del anuncio, y nos dijo que sí. Así que nos liamos a tomar cervezas sin preocuparnos de nada. Eramos cinco personas, y cada vez que queríamos que nos sacase otra ronda, le hacíamos un gesto con la mano al camarero. Todo fueron risas hasta el momento de pedir la cuenta: el precio era el doble del que habíamos calculado. Le preguntamos al tendero por qué nos estaba cobrando el doble, y nos dijo que si nos servía en terraza el precio se duplicaba. Por si acaso no nos avisó con antelación, no nos hubiese costado levantarnos a por las cervezas, estábamos a 2-3 metros de la barra de fuera. Fue al pagar en este bar cuando nos dimos cuenta de que el dinero que nos había dado el chico del anterior timo no era válido.
  3. Volviendo a casa, nos paramos en unos baños públicos para mear. En la entrada había un chico que nos dijo que teníamos que pagarle para acceder a los baños, así que le pagamos, sin problema. Al salir el hombre ya no estaba, y vimos otras personas accediendo a los baños sin pagar: entendimos que nos habían vuelto a timar.

DSC00551La última advertencia para los que viajen a Riga es que tengan cuidado con las chicas de compañía. Los bares tienen mujeres que se sientan con los clientes a tomar algo, estas mujeres despluman a los incautos turistas, y el dueño del bar les da una parte de la ganancia generada a las chicas. Nosotros no tuvimos ningún problema con este tema, porque siendo vascos, desde el primer momento nos pareció imposible eso de ligar con tanta facilidad y supimos que las chicas se acercaban por interés. De todas formas, un canario que conocimos en el albergue nos contó que le echaron con violencia de un bar porque se negó a pagar la absurdamente abultada factura que le querían hacer pagar por haber estado tomando algo con una de estas chicas.