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Tallin, en ferry desde Helsinki

Tallin es la capital de Estonia, una ciudad pequeña y acogedora situada en la costa báltica, y que conserva a la perfección sus características medievales. Lo separan de Helsinki 82 kilómetros de mar, que se cubren en dos horas de ferry por el módico precio de 20 euros. Si estáis por Helsinki de turismeo, definitivamente tenéis que visitar Tallin.

Tan solo pasamos un día en Tallin, pero es una ciudad que cautiva por su autenticidad. Fuimos en abril, cuando estábamos de tour por Finlandia, y fue todo un acierto el tomarnos un día para cruzar el estrecho en ferry y entrar en Estonia. No hace falta pasaporte, ni visa de ningún tipo para los ciudadanos de la Unión Europea, ya que Estonia es de la Unión desde el año 2006.

Al salir del ferry había un montón de taxis esperando para transportar a los viajeros, pero se puede llegar a la Ciudad Vieja caminando 10 minutos. Tallin es una ciudad en la que suele hacer frío, pero bien abrigados estuvimos perfectamente.

¿Qué ver en Tallin?

La Ciudad Vieja es el mayor atractivo de la capital, está perfectamente delimitada por sus murallas y se puede pasear tanto por el interior como por el exterior de los muros. Las calles están adoquinadas y las fachadas coloreadas. Lo más recomendable es callejear “parriba y pabajo”. Se puede andar por algunas zonas de la muralla, se puede subir a la torre de la iglesia para contemplar las vistas, ir a la plaza principal para ver el imponente ayuntamiento, etc.

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Uno de los imprescindibles de Tallin es la farmacia de la Plaza Mayor. Se trata de la farmacia más antigua de toda Europa, abierta en 1422 y que aún a día de hoy sigue en funcionamiento y manteniendo su esencia. Se puede entrar aunque no se quiera comprar nada, solo para verlo por dentro.

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El “trono” del Olde Hansa

Otro imprescindible, en mi opinión, es el Olde Hansa, un lugar en el que vivir una experiencia medieval completa, con comidas y bebidas de la época como la cerveza con miel. Hay música medieval en vivo, los camareros y las camareras visten con trajes del medievo, y hasta el baño es medieval.

Fuera de las murallas de la Ciudad Vieja, subiendo un poco la ladera, está el barrio de Toompea. Un lugar lleno de colorido, muy tranquilo, y donde se pueden ver la catedral ortodoxa Alexander Nevski, el Parlamento de Estonia, y la iglesia de la cúpula, Toompkirik, que es la que da el nombre al barrio.

La vuelta a Helsinki

Mi compañero y yo estábamos reventados tras la paliza que nos dimos moviéndonos por toda la ciudad. Se nos fue un poco la hora, y tuvimos que correr hasta el ferry, al que subimos “sobre la bocina”. Ah! no os hemos contado que por la mañana perdimos el ferry que teníamos de Helsinki a Tallin a las 8 de la mañana, ya que estuvimos un buen rato atrapados en el denso tráfico matinal de Helsinki… y tuvimos que comprar otro billete: ZAS!

Bueno, pues a la vuelta apuramos bastante nuestra estancia en Tallin y tocó correr de nuevo. Al entrar al ferry, aquello parecía una discoteca: gente bebiendo en todas partes, música a tope… y es que en Finlandia es muy caro el alcohol por todas las tasas que tiene, y los fineses aprovechan las escapadas al país vecino para volver con suministros de alcohol.

Fotos de Tallin

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Exterior de la muralla medieval

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En la Farmacia más antigua de Europa

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Paseo por la muralla

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Barrio de Toompea