Ruta de 7 días por Jordania. En esta guía de Jordania contamos cómo viajar por libre y barato en Jordania
Jordania

Visitar Petra de mochilero; todo lo que necesitas saber

Visitar Petra de mochilero es posible, se puede hacer un viaje barato a Petra, os contamos cómo. Petra es una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno y el principal punto de interés turístico de Jordania. Este hecho propicia que la antigua capital de los nabateos esté masificada por el turismo. Sobre todo durante la temporada alta y cuando las guerras en los países vecinos no atemorizan a los visitantes. Aunque no está entre los destinos más frecuentados por mochileros, se puede visitar Petra de mochilero. Nosotros tuvimos la suerte de que el dueño de nuestro hotel nos propuso una visita alternativa a Petra y Little Petra; al más puro estilo mochilero.

Sin duda, Petra fue la razón principal por la que decidimos hacer una ruta por Jordania. Gracias a ello pudimos conocer un país extraordinario.

Un poco de historia de Petra

Antes de viajar a Petra conviene conocer un poco su historia, para mejorar la experiencia in situ.

El nombre de Petra proviene del griego, que significa “piedra”; aunque el nombre que dieron los nabateos a su capital es Raqmu. El enclave arqueológico se encuentra excarbado en las paredes de varios cañones y montañas. Los edomitas, alrededor del siglo VII antes de cristo, fueron los primeros en asentarse permanentemente en la zona. Posteriormente, alrededor del siglo VI antes de cristo, Petra fue ocupada por los nabateos; quienes más aportaron a la construcción de la ciudad. Petra prosperó gracias a su situación estratégica; en la ruta de las caravanas que transportaban mercancía por oriente próximo y el sur del Mediterráneo.

Durante el periodo romano se abrieron nuevas rutas marítimas, en detrimento de las rutas comerciales que cruzaban por Petra. Esto provocó una paulatina despoblación, a lo que se le sumaron varios terremotos que devastaron la zona. La ciudad terminó de morir en la época bizantina.

Las cuevas de Petra, antiguo hogar de los Nabateos
Las cuevas de Petra, antiguo hogar de los Nabateos

Los occidentales descubrimos Petra en el año 1812. Fue gracias a un viajero suizo, Jean Louis Burckhardt, que disfrazado de árabe y haciéndose llamar Sheikh Ibrahim pasó por la zona de manera casi casual en su ruta de Damasco a Egipto.

Los edomitas fueron un pueblo semita que habitó la región llamada Edom; situada entre el Mar Muerto y el Mar Rojo. El término hebreo “Edom” significa “rojo”, y se utiliza en la biblia para referirse al color rojo de las lentejas que Jacob le dio a su hermano Esaú (que, por cierto, significa “peludo”) a cambio de su primogetura. Por dicho acuerdo, Esaú se habría trasladado ala región mencionada, que pasaría a llamarse Edom; ya que se convirtió en el patriarca del pueblo edomita.

Cómo llegar a Petra

La verdad es que no entraña ninguna dificultad. Se puede llegar en autobús a Petra desde todos los puntos turísticos del país, y desde las principales ciudades. Llegar en coche a Petra es muy sencillo; hay una autopista que cruza el país de norte a sur, conectando Aqaba en el extremo sur y Hamman en el norte, y las salidas están perfectamente señalizadas para que los turistas no nos perdamos. Además, los carteles que indican cómo llegar a Petra son bien grandes y de color marrón, recalcando que es Patrimonio Mundial de la Unesco.

La única cuestión a tener en cuenta es que todos los alojamientos y restaurantes están en la ciudad de Wadi Musa. No hace falta ir hasta Petra si no se quiere entrar a lo que es el enclave arqueológico. Nosotros primero paramos en Wadi Musa para buscar alojamiento y comer, y después fuimos hacia Petra y Little Petra, que están bastante cerca.

Dónde dormir en Wadi Musa

¡Importante! Los alojamientos están en la ciudad de Wadi Musa, no en Petra, en Petra solo están las ruinas.

La infraestructura turística no es del todo moderna en Petra; hay hoteles de “lujo”, que son bastante caros para los mochileros, un montón de hoteles medio cutres con una relación calidad precio no muy buena, y luego está el nuestro.

No es fácil encontrar hoteles baratos en Petra. Estuvimos alojados en un hotel infame, frío, húmedo y sin agua caliente, donde la mitad de las cosas no funcionaban, pero con un dueño que era un verdadero crack; nos compraba el desayuno todas las mañanas, nos llevó al único bar en el que venden alcohol de todo Petra, nos llevó a mercados y tiendas para que comprásemos todo lo que necesitábamos, nos dijo cómo hacer una visita alternativa a Petra y Little Petra, y la última noche nos llevó a una casa-cueva a cenar (más adelante lo explicamos bien, porque fue una verdadera maravilla).

El hotel se llama Qsal Al-Bint, la referencia es que está enfrente del Time Out Cafe and Restaurant y que el dueño (o al menos gestor) del mismo es Hesham Ahmed, os incluyo el enlace a su Facebook.

Dónde beber cerveza en Petra

Sí, suena gracioso, pero no es fácil encontrar un bar para beber cerveza en Wadi Musa. El único bar en el que encontramos cerveza se llama Kilkenny Bar; tiene nombre de bar irlandés. Se accede al bar desde el Hotel Petra Palace. La cerveza en Petra es muy cara, alrededor de 9€ por una lata de medio litro de cerveza. Nosotros elegimos la cerveza típica de Jordania; Petra. Mucho cuidado, porque tiene un 8% de alcohol, y aunque entramos con prudencia y empezamos comprando una birra para cada dos personas, nos desmelenamos y terminamos tomándonos unas 4 birras por cabeza.pero salimos dando tumbos.

Cuidado con los jordanos también. Varios hombres se acoplaron a nuestro grupo atraídos por la belleza de Julia y Edurne. Les llaman la atención las chicas de cabello claro, y nos siguieron hasta el hotel con la esperanza de conseguir algo… Pero lo único que consiguieron fue que las mujeres de nuestro grupo se tuviesen que esconder en la habitación y que el dueño del hotel les echara.

¿Cuanto cuesta la entrada de Petra?

Una persona de etnia gitana tocando la flauta en Little Petra.
Una persona de etnia gitana tocando la flauta en Little Petra. Estas personas viven en campamentos cercanos al enclave arqueológico

La entrada para Petra cuesta, nada más y nada menos, 50€. Y no hay manera de entrar en Petra sin pagar. La entrada para el enclave arqueológico de Petra se adquiere en el centro de visitantes, que es también la entrada principal al área protegida. Nosotros no entramos por dicha entrada, porque hicimos una ruta alternativa por Petra, evitando la masificación de turistas.

Visitar Petra de mochilero

Aquí viene la enjundia del asunto. Se visite como se visite, Petra es un lugar espectacular, por algo está declarado Patrimonio Mundial por la Unesco y es una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. Pero, el dueño de nuestro hotel, nos propuso un plan alternativo para conocer Petra y la pequeña Petra, y fue una gozada.

Medio día para visitar la Pequeña Petra

Pequeña Petra, o como se conocer entre los visitantes, Little Petra. Está a unos kilómetros de Wadi Musa, y nosotros, como teníamos coche no tuvimos ningún problema para llegar (aunque también se puede llegar en taxi, no es muy caro).

En la entrada hay pequeñas tiendas que venden comida, artesanías, etc. Al llegar, hay que tener cuidado porque hay personas que dicen ser beduinos y moradores del lugar (en realidad son de etnia gitana) que intentan vender una segunda entrada a los visitantes, o se hacen pasar por guías, o te siguen y dicen que te han guiado y que les debes dinero… tienen un sinfín de artimañas, pero tranquilos, decid a todo que no y listo. Sí hace falta tener la entrada comprada, la general, la que cuesta 50€. Dicha entrada sirve para todo el enclave arqueológico de Petra.

Caminando por la "Pequeña Petra"
Caminando por la “Pequeña Petra”

Lo interesante aquí es andar hacia el interior del desfiladero, parándose para ver los diversos espacios que hay horadados en la roca. Nosotros escalamos a todos los lugares que pudimos, siempre intentando respetar al máximo los vestigios y teniendo en cuenta nuestra propia seguridad; porque allí no hay ningún tipo de señal ni prohibición. Al final, el desfiladero termina estrechándose hasta tener una anchura máxima de unos dos metros, y ahí sube hacia arriba hasta abrirse en un espacio parecido a un balcón en lo alto de un desfiladero; las vistas a otros cañones son preciosas. Anduvimos trepando por allí, buscando explorar por nuestra cuenta.

Cuando nos dimos por satisfechos, volvimos a Wadi Musa.

Ver Petra en un día

Uno puede pasarse hasta una semana explorando Petra, la verdad es que el enclave arqueológico da para muchísimo. Pero, también es posible hacer una visita de un día a Petra y salir más que satisfecho del lugar. El slow travelling es una gozada, pero, no siempre es posible :S

Lo normal es entrar a Petra por el Centro de Visitantes. Se recorre la base de un desfiladero conocido como Siq hasta llegar al Tesoro de Petra; Treasury en inglés y Khazneh en árabe. El problema de empezar el recorrido de esta manera puede ser que, en temporada alta, se entra con toda la marabunta de turistas y es incómodo hasta hacerse fotos o admirar tranquilamente el Tesoro de Petra. También me parece un punto negativo el hecho de ver el monumento más emblemático de todo Petra nada más entrar; se pierde un poco el aliciente de seguir explorando. El recorrido estándar de Petra sigue desde el Teroso, pasando por el anfiteatro y otras ruinas hasta subir las escaleras que llevan al Monasterio. Luego toca desandar el camino.

Petra de mochileroEl sendero que lleva a ver el tesoro de Petra desde arriba; visitando Petra al estilo mochilero
El sendero que lleva a ver el tesoro de Petra desde arriba; visitando Petra al estilo mochilero

A nosotros el dueño del hotel nos propuso una ruta alternativa por Petra, evitando a la masa. ¡Atención! porque esta ruta es más bien un trekking por Petra, y no es apta para todos los públicos, solo para personas con una buena movilidad y estado de forma (y un toque aventurero).

A cambio de cuatro perras, nos metieron en el 4×4 pick up y nos llevaron por la carretera que va hacia la Pequeña Petra. En un punto, antes de llegar a Little Petra, el todoterreno dejó la carretera y se metió hacia la izquierda, por pistas de montaña solo transitables en Jeep. Nos sorprendió encontrarnos con un par de personas sueltas en medio de la nada; nos pidieron que les enseñásemos la entrada. Por eso, no intentéis entrar sin entrada, que hay guardas donde menos te lo esperas.

La pick up nos soltó en medio de la nada; nos dieron las indicaciones de cómo seguir, y al poco de empezar encontramos un camino totalmente acondicionado, con escaleras y todo. En medio de la nada, estábamos alucinados. Seguimos el camino hacia arriba y hacia abajo durante un par de kilómetros hasta que nos encontramos con una turba de obreros que estaban, precisamente, construyendo el camino. Pasados los obreros y sus burros, ya solo teníamos un sendero de tierra, todavía no estaba acondicionado el camino.

El Monasterio de Petra, en los confines del enclave arqueológico
El Monasterio de Petra, en los confines del enclave arqueológico

El sendero nos llevó hasta el Monasterio de Petra (Qattar ad-Deir), que está muy bien preparado con un bar con sofás y baños (de pago, unos céntimos). Estábamos empezando la ruta desde el final, y las ganas de llegar a ver el Tesoro de Petra nos mantuvieron animados pese a la resaca que arrastrábamos. Recordad las cervezas marca “Petra”.

Desde el Monasterio bajamos por la ruta establecida; vimos el Qasr al-Bint y las ruinas que hay a su alrededor, subimos a ver las tumbas (que son excavaciones faraónicas en la pared de la montaña), volvimos a bajar para ver el teatro romano, y a la altura de un bar que hay haciendo esquina, tomamos un sendero ascendente por unas escaleras que llevaban a lo alto de la montaña. Ahí, rodeamos todo el desfiladero hasta, por fin, sobrecogernos con la vista de halcón del icono de una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. Por fin encontramos el Tesoro de Petra.

Desde ahí buscamos la manera de bajar hasta la base y ver el Tesoro de Petra cara a cara. La verdad es que ni la subida ni la bajada fueron nada fáciles; cualquier persona no puede hacerlo, pero aunque nuestro grupo era bastante variopinto y todos logramos hacer el trekking por Petra sin problema (y de resaca además). El camino no está marcado y es difícil de describir o explicar; orientación e intuición.

Por último, salimos del enclave arqueológico de Petra cruzando el Siq hasta el Centro de Visitantes. Esta zona está repleta de gitanos ofreciendo visitas en burro por Petra, vendiendo postales, etc. Si os preocupa el quedaros sin agua o sin comida, no temáis, hay pequeños puestos por todas partes en los que los gitanos venden bebida, comida, colgantes, vestidos y todo tipo de souvenirs.

El cañón que lleva al lugar más emblemático de Petra; el Tesoro
El cañón que lleva al lugar más emblemático de Petra; el Tesoro

Cenar en una Cueva en Petra

La guinda del pastel a una experiencia que ya estaba siendo 5 estrellas; las 5 estrellas que le faltaban al hotel jejeje. Otra actividad más que nos propuso Ahmed, el dueño del hotel. Y no nos hizo pagar más por ello; mismo precio que si hubiésemos cenado en el hostal.

Fuimos en los coches con Ahmed y su padre hasta un punto entre Petra y la Pequeña Petra; a una zona en la que hay un montón de pequeñas cuevas horadadas en la montaña. Cuevas que en su momento fueron la casa de alguien. Desde la batería del coche echamos un cable con una bombilla bien potente hasta la puerta de la cueva, y aprovechamos la luz para cenar en una cueva de Petra.

Pusimos un montón de velas en las paredes de la cueva, una alfombra en el suelo con algunos cojines, y Ahmed nos preparó una cena con pollo a la brasa, tomate cortado, pan, etc. que fue una verdadera locura; A-LU-CI-NAN-TE. Comimos todos juntos del mismo plato, como manda la tradición jordana. Al terminar de cenar, llegó un amigo de su padre con un instrumento típico de oriente próximo; un rebab de una sola cuerda.

Escuchando a un músico tocar el rebab en una cueva de Petra; ventajas de visitar Petra de mochilero
Escuchando a un músico tocar el rebab en una cueva de Petra; ventajas de visitar Petra de mochilero

Con las brasas de la parrilla hicimos una hoguera en la entrada de la cueva. Estuvimos escuchando al músico tocar el rebab con destreza mientras admirábamos las estrellas, que se ven con mucha intensidad. Solo de pensar en aquel momento se me ponen los pelos de punta; uno de esos momentos en el que sientes que la vida es pura magia.

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