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Yangon y la Shwedagon pagoda

Con algo más de 4 millones de habitantes, Yangon es la ciudad más importante de Myanmar, sin embargo, no su capital. Varias pagodas budistas e incluso una catedral católica son las actividades culturales importantes a realizar en la ciudad.

Llegamos a Yangon a las 6 de la mañana desde Dawei, donde a las 2 del mediodía del día 22 de febrero agarramos un autobús para transportarnos hasta aquí; 15’50 dólares por persona nos costó la broma. En general, tanto los transportes, como los alojamientos en Myanmar son bastante caros para ser un país del sudeste asiático.

Qué ver: Shwedagon pagoda

Como ya he mencionado, varias pagodas importantes y Budas gigantes adornan la ciudad, el más importantes de los templos es el “Shwedagon“, es una estupa de 100 metros de altura, recubierto en oro y que contiene varias reliquias de Siddartha Gautama (Buda) en su interior, como un trozo de tela y 8 cabellos.

El lugar es un sitio obligado de visitar si pasas unas horas en esta ciudad. El Shwedagon es el edificio principal, pero también hay numerosas pagodas a su alrededor, además de Budas enormes y demás simbología budista.

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Alrededor de la pagoda principal

Tiene un precio de 8 dólares por persona. Es caro, más que nada porque el recinto es considerablemente pequeño y básicamente lo que hay que ver es solo la estupa principal. Además, cuando fuimos nosotros estaba siendo reparada, por lo que la parte inferior permanecía cubierta y no pudimos apreciar toda su belleza.

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Que ver: Buda reclinado más grande de Yangon

Hay muchísimas representaciones de Buda en los diferentes templos budistas, cada pagoda contiene varias esculturas, imágenes o textos budistas y cada una de ellas se diferencia del resto de algún modo. Que si el Buda reclinado más grande de no se donde, que si el Buda no reclinado más grande de no se que, que si el Buda más lo que sea de donde sea,…. en fin, podría estar horas. En este caso, nuestra intención fue ir a ver el Buda reclinado más grande de Yangon. Y digo, fue nuestra intención, por que una mala experiencia nos impidió visitar el lugar en concreto.

Problemas…

Nos subimos a un taxi cuando dejamos la Shwedagon Pagoda para dirigirnos al Buda reclinado, tras negociar el precio y llegar a un acuerdo, nos montamos en el taxi y todo genial hasta la llegada, en este caso, yo, Adríán, abrí la puerta del taxi sin mirar si venía un coche por detrás y como la distancia de seguridad entre los coches en Asia brilla por su ausencia, sufrimos un toque entre las dos puertas de ambos coches, no pasó nada más que una pequeña doblez en la puerta de nuestro taxi y unos rasguños en la puerta del otro coche.

Lo sentía mucho, pero tampoco me consideraba culpable al 100% de lo ocurrido y yo, iluso, creía que con un “I’m sorry”, bastaría. Evidentemente no fue así, los conductores no hablaban Inglés y, finalmente, un hombre ajeno a todo lo sucedido, nos hizo de traductor para exigirnos pagar los desperfectos. Nuestra negativa fue rotunda, intentamos darnos a la fuga, pero bajo la amenaza de que llamarían a la policía y que podríamos acabar detenidos, terminamos pagando 50 dólares y olvidándonos del Buda reclinado.

Fue una de las primeras experiencias negativas de Myanmar, y es por este tipo de cosas que el país no nos ha acabado de enganchar, nos tragamos un marrón importante y el consecuente cabreo de después.

Otra de las anécdotas en Yangon fue que, Aitor, se dejó el móvil en el autobús, intentamos recuperarlo, pero en este caso, aquello se solucionó con un “I’m very sorry” y aquí nadie sabe nada.

Alojamiento en Yangon

Esta vez, no pasamos ninguna noche en la ciudad, hicimos un día completo visitando las atracciones principales y la misma noche del día que llegamos cogimos otro bus para dirigirnos a Bagan.

La oferta hotelera es amplia, supimos de un alojamiento llamado “Myanmar backpackers”. Con un precio de 17 dólares por persona disponías de un espacio común, las camas se situaban en la pared donde descorrías una cortina y ese era todo tu alojamiento, todo lo demás, era compartido.

Los precios oscilan entorno a los 15 dólares por persona y noche, algo más caro que en el resto del país.

Esto fue todo en Yangon, uno de los puntos fuertes de Myanmar que, por ejemplo a nosotros, no nos apasionó del todo.