Experiencias,  Suiza

Visitar Zermatt y ver el Matterhorn

Visitar Zermatt es como adentrarse en un cuento. Zermatt es un precioso pueblo alpino situado al fondo de un enorme valle. Dicho valle está rodeado de montañas, pudiéndose ver el Matterhorn, el más emblemático de todos. El lugar es de lo más curioso. No solo por el paisaje o la arquitectura, sino porque para preservar el entorno, sólo se puede llegar en tren o en coche eléctrico.

Cómo llegar a Zermatt

Perdido entre las montañas, visitar Zermatt es verdaderamente impactante. Se puede visitar en un solo día. Nosotros salimos pronto por la mañana desde Olten (donde yo vivía en Suiza) y tras 2 horas y 45 minutos de tren llegamos a Zermatt. La aventura empieza antes de subir al tren. Para empezar, el billete cuesta 104CHF (85 euros), aunque nosotros teníamos la tarjeta Gleis 7, con la que teníamos un descuento del 50% en todos los trenes y podíamos viajar gratis a partir de las siete de la tarde. Así que “sólo” pagamos 42 euros.

Esperando en la estación de Visp
Esperando en la estación de Visp
Paisaje desde el tren cremallera
Paisaje desde el tren cremallera

El tren tiene dos conexiones, tuvimos que cambiar de tren en Berna y otra vez en Visp. Esta última conexión subimos a un tren cremallera llegar en tren a Zermatt. En este último tramo el paisaje es espectacular, el tren es antiguo, y va muy despacio: es el entrante perfecto para lo que espera al llegar al final del trayecto.

Recordad que no es posible llegar en coche a Zermatt. Hay que dejarlo aparcado en un parking y unos autobuses eléctricos te acercan al pueblo.

Desde dónde ver el Matterhorn

Nada más bajarnos del tren la reacción instintiva de todos fue intentar ver el Matterhorn. Buscábamos la silueta del monte de Toblerone.

Y ahí estaba, como prometían, el mítico monte de los Alpes. Era un día completamente soleado, sin una sola nube, y la vista era impresionante.

Toblerone-of-Switzerland

Paseamos por el pueblo, que está lleno de enormes casas de madera, típicas de los Alpes, iguales que las que hay en Grindelwald. La “pena” de visitar Zermatt es que está 100% orientado al turismo; se puede esquiar durante todo el año, y hay infinidad de rutas que se pueden hacer tanto en invierno como en verano, así que la mayoría de las bonitas casas están reconvertidas en hoteles, o en tiendas para los turistas. Por haber, hay hasta un McDonald’s.

Casas típicas de los Alpes
Casas típicas de los Alpes
Iglesia de Zermatt
Iglesia de Zermatt

Visto el pueblo, decidimos seguir el río hacia arriba hasta que llegamos a un teleférico. Nos dijeron que el teleférico llevaba al Klein Matterhorn (Pequeño Matterhorn en alemán), a una altura de 3.820 metros, y que había un mirador para ver el Matterhorn muy interesante. El precio: 63CHF (52 euros), que nos salió por la mitad gracias a nuestra tarjeta.

Caminando hacia el teleférico
Caminando hacia el teleférico

Mirador donde ver el Matterhorn

Tuvimos que subirnos a tres teleféricos distintos para alcanzar la cima del Klein Matterhorn. Las vistas fueron buenas desde el primer momento, pero eran cada vez más impactantes según nos acercábamos a la cima.

Subiendo en el teleférico
Subiendo en el teleférico
Cambiando de un teleférico a otro
Cambiando de un teleférico a otro

El último de los teleféricos deja a los pasajeros dentro de una galería. Desde la galería se debe coger un ascensor que lleva al mirador que nos habían prometido, así que eso fue lo que hicimos. Al salir del ascensor nos quedamos flipando.

Sin palabras, picos de más de 4.000 metros de altura, montes y montes allí donde mires. Y, cómo no, el imponente Matterhorn.

Los picos de los Alpes desde el Klein Matterhorn
Los picos de los Alpes desde el Klein Matterhorn
Vista del Matterhorn desde Klein Matterhorn
Vista del Matterhorn desde Klein Matterhorn
Valle del Cervino, donde se sitúa Zermatt
Valle del Cervino, donde se sitúa Zermatt

Me pareció alucinante que se pudiese esquiar desde Klein Matterhorn hasta Zermatt. Se puede descender desde una cota de 3.820 metros hasta una altitud de 1.608 metros por una pista de 20 kilómetros; tiene que ser una gozada. Por otra parte, en Klein Matterhorn se nota la fatiga por la altura, nos sentíamos algo cansados y mareados. Primera vez en la vida que sentí esa sensación, pero no la última; aun me esperaba alguna experiencia al borde de la muerte en el Himalaya. De todas formas, visitar Zermatt fue una excursión simplemente perfecta.

Visitar Zermatt y ver el Matterhorn
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6 Comments

    • Aitor Agirre

      Toda una experiencia, el paisaje deja a uno sin palabras. Y sin aliento, que caminar a 4.000 metros sin haberse aclicamatado tiene lo suyo jejeje gracias por tu comentario 😉

    • Aitor Agirre

      Hola tocayo,

      Gracias por tu comentario. La verdad es que toda la zona es preciosa, merece mucho la pena visitar.

      Un abrazo,
      Aitor

  • Dabid

    Lo más cerca que he estado de allí es Chamonix, pero siempre tuve en mente Zermatt. No puedo esperar a conocerlo. Y el Cervino pues es como un dios para un montañero como yo. Si algún día pudiese escalarlo sería la realización de un sueño. ¡Genial post!

    • Aitor Agirre

      Hola Dabid,

      Suscribo tus palabras, sería la realización de un sueño poder escalar el Cervino. Por ahora, muy contento de haber podido admirarlo desde distintos ángulos y haber disfrutado de la vista sobre el mar de montañas que lo rodea.

      ¡Un abrazo!

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